Big Hero 6 (2014)

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Finalmente ha sido Big Hero 6 (Big hero 6, 2014) la que se ha llevado el gato al agua, consiguiendo el Oscar a mejor película de animación  (después de haber cosechado otros premios menores). Lo cierto es que esto nos dice más bien poco, porque el filme que firman conjuntamente Chris Williams y Don Hall denota unos síntomas de agotamiento importante dentro de la escuela de animación de Disney.

Indudablemente, hay que decir que hay dos películas en Big Hero 6. Hay el filme inteligente, que es capaz de tocar la sensibilidad y el corazón de cualquier adulto, describiendo una relación entre dos personajes, de manera muy emotiva, así como desarrollando una curiosa historia de venganza por partida doble. Pero también hay el filme complaciente, que busca descaradamente el público infantil (cosa que no está mal, siempre que no la vendan como una historia adulta) y que no tiene miedo a venderse comercialmente, ya sea con la inclusión de soporíferas secuencias de acción.

El argumento es sencillo y entendible para todos los públicos. El filme parece ambientarse en un futuro no demasiado lejano. Nuestro protagonista es un joven muchacho, superdotado, que ha conseguido graduarse antes de tiempo. Junto a su hermano, otro genio, pretende convertirse en un ingeniero de robótica en el futuro. Sin embargo, en un trágico accidente, perecerá su hermano, que le dejará como último llegado a un robot, del cual nuestro protagonista se hará muy amigo, al ser el último recuerdo que tiene de él.

La primera parte del filme es sin duda la mejor. Es cierto que siguiendo la línea Disney, el guión incluye una víctima trágica dentro de la familia (algo que parece inevitable en un filme de la compañía) y que tira tendenciosamente de este recurso, pero se consigue tirar adelante mediante una maravillosa relación. Precisamente, cuando el filme no se destina exclusivamente a un público infantil, sino que es capaz de llegar a un sector más adulto, es cuando la película realmente alza el vuelo. Con muchas gotas de humor (algunas incluso cercanas al lenguaje mudo), el filme desarrolla una entrañable experiencia.

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Aún así hay ciertos aspectos que empiezan a chirriar, como es el caso del montaje. Y es que da la sensación de que la película está montada de una manera confusa, que tiene la intención de agilizar la narrativa del filme, pero lo que acaba sucediendo es que hay partes que necesitan de más metraje. Al filme le podrían faltar perfectamente veinte minutos (para explicar más detenidamente la primera parte del filme), que por otra parte son los que sobran a las escenas de acción. Al fin y al cabo, la historia que nos cuenta Big Hero 6 roza por momentos el simplismo más absoluto. Un Villano, un héroe, unos personajes secundarios definidos con una brocha gorda que asusta…en definitiva, un filme dirigido prácticamente a un espectro de público infantil. Lo que algo está fallando con este tipo de películas nos lo advierte el hecho de que a pesar de que cada vez más se están infantilizando, el público adulto sigue encontrándose cada vez más placentero con ellas. Una infaitlización peligrosa que además estropea otras propuestas dentro del cine de animación.

En la segunda parte, el film gira 180 grados y se convierte en un espectáculo (en sentido totalmente literal) que sólo puede entretener a los amantes de filmes en los que el protagonista principal es interpretado por Bruce Willis.

No han sido pocos los que han hablado de un proceso de Marvelización en Big Hero 6. Tienen efectivamente, toda la razón. El propio título hace referencia a un grupo de superhéroes, que de la noche a la mañana, pasará a defender de criminales la ciudad. Sin saber cómo hemos llegado aquí, la película se saca de la manga una trama de supervillanos y héroes (con sus superpoderes y todo, muy delirante) que no tiene más que la intención de sumarse a la moda actual de los filmes que lidera la empresa Marvel. Nada de parodia o sátira, el filme se recrea una y otra vez con estos momentos. De hecho, que no nos encontramos ante una exageración o parodia nos lo muestra el propio filme con la inclusión de repetitivas secuencias de acción que lo único que consiguen es transmitir al espectador en un trance soporífero. Incluso la película traiciona el final que había propuesto, porque sabe que era demasiado triste para cualquier espectador, y necesita añadir unas gotas de optimismo para que el filme tenga más posibilidades comerciales.

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Big Hero 6 es la misma película de siempre, pero con un envoltorio diferente. Ya hemos dejado atrás los castillos fantásticos y las princesas dormidas, y nos encontramos con un futuro Cyberpunk (pero para niños claro, como ejemplo tenemos la primera secuencia del filme) amble y ñoño.  Algunos dirán que es la mejor película de animación del 2014, pero lo cierto es que ha sido un año bastante fructífero como para aseverar sentencias de tal calibre.

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