Grizzly Man (2005)

59511_1593549287413_5467343_n

A Werner Herzog siempre le han interesado los tipos más extravagantes posibles. Esto se puede comprobar fácilmente echando un rápido vistazo a su filmografía.  En Little Dieter Needs to Fly (El Pequeño Dieter necesita volar, 1997) nos presentaba la extraña historia de un piloto alemán, que consiguió alistarse en el bando norteamericano y luchar en la guerra del Vietnam, donde fue hecho prisionero y estuvo encerrado durante largo tiempo, hasta que preparó su fuga. En Aguirre der Zorn Gottes (Aguirre, la cólera de Dios, 1972) Herzog se centraba en uno de los aventureros y descubridores más extraños que ha dado la historia Española. Estos son sólo dos ejemplos, pero lo cierto es que prácticamente toda la filmografía del director alemán está dirigida y centrada en una galería de personajes obsesivos, que tienen unos objetivos totalmente alejados de los tipos corrientes, y que no tienen miedo en arriesgar sus vidas con tal de alcanzar sus sueños.

Es el caso de Grizzly Man (Grizzly Man, 2005) donde Herzog repite estas mismas constantes. Utilizando el formato documental, el filme se adentra en la vida (y muerte) de Timothy Treadwell. En realidad el documental combina alguna entrevista, pero la gran parte del metraje proviene del propio protagonista. Treadwell fue un activista que durante más de una década se dedicó a vivir en compañía de diversos osos. Los últimos cinco años se grabó precisamente con ellos, y lo que hace Herzog es escoger las más de cien horas para mostrar un retrato teóricamente objetivo de la figura de Treadwell (aunque en realidad el director condiciona en cierto sentido al espectador como es lógico). Además Herzog emplea la voz en Off, pero nunca para realizar juicios definitivos sino para dar una sensación lírica al filme, y hacer percatar al espectador de algunos hechos que quedan en segundo término.

descarga

¿Quién fue Timothy Treadwell? Un tipo tan extraño como curioso, eso desde luego. La película recoge entrevistas que opinan negativamente sobre su figura, pero también elogiosamente. Lo que parece claro es que Treadwell es uno de aquellos personajes hechos a la medida de Herzog. La obsesión de nuestro protagonista queda más que en evidencia.

A lo largo de Grizzly Man se debate e intenta profundizarse en la clave moral de las acciones que realizaba Treadwell. A Herzog no le interesa realizar un documental hagiográfico, ni tampoco tira por una obra naturalista que trate de mitificar la naturaleza. Más bien lo contrario, el filme nos demuestra que la humanización sólo puede traer lo absurdo, como nos muestra el destino final del protagonista. Y es que es más que evidente que Treadwell humanizó de manera exagerada a los osos, algo que se puede comprobar con facilidad entre las secuencias que escoge Werner Herzog. Les habla, les aconseja y en definitiva les trata como si fueran unos compañeros de fatiga más.

images

También se podría poner de relieve el papel que él mismo personaje se creó a sí mismo. Se cambió el nombre, se elaboró un acento parecido al australiano  y se aventuró en un mundo inhóspito. A pesar del pasado turbio, nuestro protagonista parecío crearse una nueva vida más próspera. ¿Cúanto marketing hay en todo esto? Se planea sobre él la duda, como mínimo, en ciertos momentos de la película y podríamos llegar a pensar que en realidad Treadwell es una pura fachada,  que no se creía lo que estaba haciendo, sino que era una manera de ganarse la vida. Esto queda demostrado a lo largo del metraje que es un error. Nunca sabremos qué pasaba por su cabeza, pero lo que resulta cierto es que nuestro protagonista se desvivía claramente por los animales. Precisamente esta pasión es la que trata de poner al descubierto el director. Es verdad que en determinados momentos el director la cuestiona, pero no en sí misma, sino por sus resultados finales y la propia deriva absurda que estaba tomando y que finalmente le llevó donde le llevó.

Las entrevistas que realiza la película son en realidad mínimas, y como decía, donde debemos prestar la atención es en los comentarios que realiza el propio Herzog. “La cara de los osos no demostraba más que indiferencia”, con estas palabras el director trata de mostrarnos las contradicciones del protagonista.

Quedémonos con una secuencia. Nuestro protagonista se despierta por la llamada de dos zorros que se aventuran por su tienda de campaña. Como explica el propio Herzog con la voz en off, sin duda la secuencia es hermosa por sí sola. Lírica cotidiana, seguramente la poesía natural que tantas veces ha buscado el alemán en sus películas.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s