Salesman (1968)

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Salesman (Salesman, 1968) es un documental cuanto menos curioso.  La película se adentra ni más ni menos que el singular mundo de los vendedores de Biblias ambulantes. Un submundo ciertamente delirante (que conocemos básicamente en el contexto norteamericano) que aparece retratado por parte de los hermanos directores Albert y David Maysles y Charlotte Zwerin. La trayectoria de estos dos hermanos es bastante conocida dentro del cine documental, por la renovación significativa que aportaron con sus películas como Grey Gardens (Grey Gardens, 1975), siempre desde una posición intimista y dejando de lado los temas Históricas y sociológicos, predominantes, que son las temáticas que acostumbran a ocupar el mayor porcentaje de documentales, la búsqueda de estos dos hermanos se dirigió a temáticas aparentemente menos “importantes”.

A diferencia del término conocido como Cinéma Vérité, que utilizamos para denominar un tipo de cine documental surgido en la década de los sesenta y que se basaba en la observación[1], nos encontramos con que Salesman se adscribe a lo que se conoce como Direct Cinema. La intención de los directores es de no mostrar sus herramientas de trabajo en escena, y pasar totalmente desapercibidos, de tal manera que viendo Salesman uno podría pensar perfectamente que se encuentra ante una obra cien por cien de ficción ( de hecho muchos de los tramos que nos presenta el filme parecen totalmente guionizados). Siguiendo esta tónica, los elementos de iluminación, cámaras y micrófonos son prácticamente mínimos y tratan de aparecer fuera de campo, aumentando el nivel de ficcionalidad de la película.

Evidentemente, cualquier rasgo de Voz en off aparece totalmente descartado, y en respuesta, el firme opta por la voz de los propios personajes, que son los que se encargan de introducir sus pensamientos mediante diálogos, aunque en más de una ocasión estas conversaciones sean iguales o más explícitas que una Voz en off propiamente dicha.

En Salesman nos encontramos con los personajes más extravagantes posibles. Un grupo de vendedores de Biblias, que acuden pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, vendiendo de todas las maneras posibles el producto. La película nos presenta una galería de personajes un tanto variados, y en la introducción se introduce la diferencia entre ellos, en tanto que cada uno tiene su propia estrategia para colocar la mercancía.

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Hay gran componente Antropológico y sobre todo sociológico en el filme de los Maysles (y podemos extender esto a su trayectoria) en el sentido que parte de la película trata de presentarnos las actitudes de estos personajes y su modus vivendi. Se centra especialmente en los viajes hacía las diferentes poblaciones y entremeses de descanso que estos provocan, la reacción y el comportamiento entre ellos. Lo cierto es que la película separa muy ácidamente lo que no deja de ser un trabajo más, donde la estrategia comercial está a la orden del día (e incluso perfeccionada ante otras profesiones) con la propia mercancía sagrada que deben vender. La ironía es más que presente, y la película no tiene reparos en dejar una visión bastante crítica sobre estos vendedores, que ilustran magníficamente el absurdo del supuesto sueño americano.

Escenas para el recuerdo la obra nos deja cantidad, y podemos nombrar  bastantes. Especialmente las estrategias comerciales que utilizan cada uno de ellos, como el lazo cultural y de identidad  que tratan de mostrar algunos (el que se presenta como irlandés cuando la familia es irlandesa, o polaco cuando la familia es polaca), el plazo mensual de pago en otros (no se preocupe, que si no puede hoy podrá mañana) y en definitiva, la más pesada de las insistencia, factor común en todos ellos. Sin embargo, también hay gran parte de la trama que transcurre entre los propios vendedores de Biblias, y las relaciones personales que se establecen entre ellos. Hay que tener en cuenta, que a pesar de ser en el fondo un documental, la película trata de Presentar Salesman como una obra convencional con presentación, nudo y desenlace. El eje central narrativo se centra en uno de los propios vendedores, que aunque en el pasado fue uno gran vendedor, en la actualidad que presenta el filme se encuentra en un estado de pesimismo que le ha hecho bajar el rendimiento de ventas. La película articulará un discurso interesante en torno a esta posición.

Desgraciadamente Salesman tiene un pequeño punto flaco, y es que el montaje resulta bastante confuso, y nunca sabemos exactamente cuando sucede una acción (básicamente una venta) y cuando pasamos a otra escena. Además los elementos narrativos y el desarrollo del personaje, anteriormente comentado, no acaban de funcionar de la manera más adecuada, quedándose en un dudoso camino entre el documental y la ficción.

[1] V.V.A.A, Film: A critical Introduction, Ed. Laurence King, Londres 2005, p. 254

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