Soy Cuba (1964)

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Soy Cuba (Soy Cuba, 1964) es una película partidista y políticamente tendenciosa, cierto. No menos cierto es que el filme que dirige el gran director soviético, Mikhail Kalatozov, es una obra maestra del séptimo arte, que demuestra una sensibilidad especial, diferente a la que nos ofrecen los mejores filmes norteamericanos, y única en este sentido.

Hemos de tener en cuenta el contexto en el que se realizó la película. En el 1964 habían transcurrido cinco años desde que se iniciara la revolución cubana, que liderada por Fidel Castro y Ernesto Guevara, acabaría con el régimen de Fulgencio Batista. La Unión Soviética pronto estableció relaciones diplomáticas con el país, que  rápidamente se convirtió en uno de los objetivos principales de la inteligencia norteamericana durante décadas. De hecho el filme está rodado dos años después de la crisis de los Misiles de Cuba, un evento que casi propició que la guerra fría dejara de serlo. Pues bien, entendiendo todo esto, entenderemos porque se hizo una película como Soy Cuba y las circunstancias particulares que hay en ella.

El filme de Mikhail Kalatozov no utiliza un argumento convencional. No hay una historia con presentación, nudo y desenlace, sino que el filme opta por la poética y las historias cruzadas. La Voz en off de la propia Cuba es la que nos introduce en la historia, y quién además será el nexo de unión entre las diversas líneas argumentales. Cuba nos cuenta su historia, y se remonta a Colón y la etapa de colonización que sufrió el país a raíz de su descubrimiento, hasta la independencia final de los españoles. Pero a pesar de la marcha de estos, Cuba sigue siendo a la práctica una colonia, en esta ocasión, de los norteamericanos. La primera secuencia es una buena introducción y muestra del savoir faire del que hará gala la película en todo el metraje. La Cámara se coloca en lo más alto de un edificio, y a partir de ahí irá bajando en un plano secuencia vertiginoso, al ritmo de una música ligera que recuerda al Rock (mezclado con elementos étnicos), mientras se nos enseña un desfile de modelos. Kalatozov está enseñándonos la Cuba de Batista, con toda la ideología capitalista y negativa que destila esta.

La película es una evidente confrontación entre los valores capitalistas e imperialistas contra los de la revolución. Las dos primeras historias nos presentan la parte de la dominación de Batista sobre el pueblo. En la primera, nuestras protagonistas son prostitutas, que deben vender su cuerpo a los turistas norteamericanos con tal de poder sobrevivir. El drama con el que rueda Kalatozov estas imágenes nos llegan a poner la piel de gallina. En la segunda historia comprobamos la vida de un anciano campesino, al que al arrebatarle sus propiedades decide destruir todo de manera desesperada. Las últimas dos historias giran en torno a la Revolución. En el tercer fragmento el protagonismo pasa a un joven universitario de la Habana, que intenta asesinar al dictador pero que finalmente se retira para convertirse en un mártir improvisado. En el último fragmento, somos testigos de la acción armada. Como vemos, la película trata de contarnos gran parte de la población cubana, abarcando diferentes espectros.

En definitiva, la película nos presenta toda esta etapa de crisis del sistema y revolución. La prostitución y la colonización de Norteamérica aparecen retratadas en la película con rabia, mientras que el director hace hincapié en la nobleza del pueblo cubano, que es el sufridor último (las imágenes de nuestra protagonista cabizbaja después de haber sido sometida, incapaz de mirar el rostro de su futuro marido).  El drama de los campesinos es representado con toda la dureza, poniendo enfásis en que son incapces de subsistir precisamente porque no son propietarios de las tierras (lo que acabará provocando el drama; además esto se liga con la política socialitsta de Fidel). Finalmente sólo existe la lucha para los oprimidos, incluidos los habitantes de las grandes ciudades (donde la revolución coge un aire más intelectual, como podemos ver en las discusiones universitarias).  Apenas existen diálogos, pues nos encontramos con una obra que apuesta todo por su calidad visual.

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Pero más allá del desarrollo argumental, si por algo es crucial Soy Cuba es por su magnífica puesta en escena, un derroche de lirismo constante. El filme se aleja del ritmo comercial de las películas norteamericanas para buscar la poética. La Voz en Off, la fotografía en Blanco y Negro que se explaya en una estética determinada, una cámara dinámica, los múltiples planos secuencias que forman el filme..Soy Cuba es una película que a pesar de contar con un ritmo lento consigue atraer irremediablemente al espectador.

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