Mussolini, último acto (1974)

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Mussolini: Ultimo atto (Mussolini, último acto, 1974) es una película italiana dirigida por el director Carlo Lizzani que se dedica a repasar uno de los momentos más nefastos de su historia contemporánea, como fue la dictadura fascista de Benito Mussolini. Sin embargo, el filme se centra especialmente en los últimos momentos de vida del dirigente, cuando la segunda guerra mundial estaba ya pérdida para el bando del eje.

Rod Steiger interpreta A Il Duce, pero una vez Italia ya se encuentra divida en la República Social Italiana, aquel estado títere en el que Mussolini sólo era un peluche en manos de los Nazis. La radiografía del filme nos muestra su caída y los intentos desesperados del dirigente para huir a Suiza. No hay realmente un guión preparado para mostrarnos tensión, seguramente porque el espectador sabe perfectamente el desenlace de la historia desde un principio, así que el filme se centra básicamente en el personaje principal y la relación con su entorno. No nos encontramos por tanto ante un Biopic al uso.

¿Dignifica, el filme, al dictador italiano, o Carlo Lizzani nos muestra un retrato cercano al imparcial? Algunos han visto el filme como un retrato parecido al que el director alemán Oliver Hirschbiegel hizo con Adolf Hitler en Der Untergang (El Hundimiento, 2004), donde había un ligero enaltecimiento de la versión oficial, o digámoslo de otra manera, se hacía eco de la visión humana del dictador. Sin embargo esto no sucede exactamente con el filme de Lizzani, que muestra una figura sombría pero sobre todo patética. La máxima que define al Duce en el filme es la de Cobarde. En numerosas secuencias lo vemos arrastrarse con tal de poder conservar la vida, aunque para ello quede como a la altura del betún

En contraposición al personaje principal, la película nos presenta como arquetipos contrarios a una gamma de personajes y comunidades históricas variadas. Por una parte tenemos a los Nazis, que a pesar de la importancia en la historia tampoco tienen una importancia notable en el filme, y además aparecen desdibujados y descritos en la película sin demasiado interés. Básicamente se comportan como unos soldados sin escrúpulos que simplemente cumplen ordenes y que incluso resultan más despiadados que los propios fascistas italianos (en cierto sentido una válvula de escape para la conciencia del espectador italiano). Pero también contamos con los Partisanos, la mayoría comunistas, que se enfrentan al régimen fascista. El director muestra a estos personajes como los “Buenos” de la película, enemigos acérrimos de la tiranía. Franco Nero interpreta al personaje partisano más importante, Walter Audisio, personaje histórico que según dicen las versiones oficiales fue el responsable de la muerte de Il Duce. Carlo Lizzani nos lo presenta prácticamente como un héroe, que eso sí, tiene ciertas dudas respecto a Mussolini. De hecho incluso parece que la perspectiva del personaje es casi Westerniana. En definitiva, el contrapeso moral de Mussolini, pero que aparece incluso demasiado dulcificado en el filme, cuando difícilmente las atenciones de cuidado que procura a su rehén parecen verosímiles. Y por último, tenemos a la célebre Clareta Petacci, que es interpretada en la película por Lisa Gastoni. Petacci fue la amante de Mussolini, que murió junto a su marido (aún no se sabe exactamente como fue la ejecución). El personaje aporta una historia dramática y romántica, aunque tampoco es especialmente esbozada por el director, que la mantiene en un segundo plano. Lo que si hay que destacar es la interpretación de Lisa Gastoni, que por momentos se come al propio Rod Steiger, que para que negarlo, se muestra bastante soso, mientras que Gastoni consigue darle vida a la película.

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Aún así la película tiene grandes carencias y la presupuestaria parece una de las más claras. Nos lo deja bien claro los Flashbacks que emplea Lizzani y que tratan de mostrarnos parte de la biografía anterior  a la del arco temporal principal del metraje. Sin embargo, estos Flashbacks son repetitivos por no decir prácticamente idénticos, y tratan de mostrarnos la evolución de Mussolini y la guerra. En realidad transcurren siempre en una habitación, donde junto a nuestro protagonista se encuentran también otros mandamases del Estado italiano, y donde básicamente la historia se introduce mediante el recurso de utilizar proyecciones (discursos y batallas), que los personajes comentan. Por otra parte, las secuencias de acción tampoco son excesivamente destacables, y más bien brillan por no destacar en exceso.

Mussolini, último Acto es una película interesante, que ayuda a entender bastante la idiosincrasia italiana y parte de la conciencia y responsabilidad que asumió el país años más tarde.  A pesar de todo, el filme de Lizzani tiene algunos problemas estructurales y ciertamente le falta valor narrativo para ser considerada como buena película.

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