La Marsellesa (1937)

descarga (19)

Año 1937. El ambiente bélico se palpa en el continente Europeo y de hecho en España ya ha estallado la cruenta guerra civil, que aún había de durar dos fatídicos años más. Las potencias demócratas habían abandonado España a su suerte, dejándola a merced de los bandos fascistas y nacionalsocialistas (los gobiernos de Italia y Alemania). Francia a la vez se dividía en bandos cada vez más diferenciados. En estos tiempos, Jean Renoir decide rodar La Marseillaise (la Marsellesa, 1938), a instancias del sindicato del CGT y por mandato del Frente Popular, la unión política de izquierdas que estaba gobernando el país en aquellos años. De hecho durante largo tiempo el cineasta alegaba que la película se había financiado mediante exclusivamente el apoyo económico del propio pueblo que al comprar una acción del filme podía asistir a la película, pero esto es sólo una verdad a medias[1], como ya hemos dicho.

Sin duda alguna, por delante de aspectos técnicos o de guión, el mérito de la película está en su valor como arma arrojadiza y despertadora de consciencias. Realizar una película como La Marsellesa en una época tan convulsa como lo era el final de la década de los años treinta era algo más que un atrevimiento, una declaración de intenciones.

El problema de la Marsellesa es que se trata de un filme realmente imparcial, y en ocasiones podríamos decir que maniqueo. También es cierto que como estábamos diciendo, no podemos obviar en ningún momento el año de realización de la película…1937. Francia se encontraba en una situación más que precaria, y de hecho no es casualidad que Jean Renoir se dedique a dirigir una película sobre la revolución francesa en la situación tan convulsa en la que se encontraba su país. Francia se encontraba dividida totalmente en dos y había dado la espalda a la república española, que se ahogaba entre la barbarie fascista. El Nazismo era ya una amenaza latente, y es claro y meridiano que La Marsellesa es un canto contra la tiranía que se avecinaba, y que trágicamente iba a invadir Francia (con gran parte de complicidad por la parte de los altos mandatarios, sólo hay que recordar la traición del mariscal y héroe de la primera guerra mundial, Pétain). De hecho, no puede leerse la película de otra manera que no sea teniendo en cuenta la ambigüedad y el contexto histórico en el que se estaba moviendo la Francia de aquellos años.

images

Y por tanto, lo que decide realizar Jean Renoir es una panorámica totalmente popular (y populista) de la revolución francesa (populista, como el frente popular, quien se encontraba al frente del gobierno). Olvidemos los grandes nombres e incluso diría que los grandes acontecimientos como Luis XVI, Maria Antonieta, Robespierre, Danton, Marat…No aparecen prácticamente nunca de manera física en el filme, más que en contadas ocasiones (como el principio de la película, donde aparece el rey Borbón, pero sobre todo, donde aparecen es en la boca de los personajes populares). Al igual que en las películas primerizas de la revolución rusa, con Eisenstein a la cabeza, el protagonista absoluto es el pueblo, que aparece en el filme como una entidad llena de voluntad y con la esperanza de realizar profundos cambios. Los personajes principales son un grupo reducido, que representan los múltiples estratos populares que participaron en la revolución. Sin embargo, Renoir es ciertamente manipulador en numerosas ocasiones. La Marsellesa presenta la revolución francesa como un acto pacífico, cuando desde luego se trató de una revolución (con todo lo que esta implica en sí misma) y no una sentada, el cineasta parece tratar de edulcorar los hechos históricos con tal de llegar y convencer a un público mucho más mayoritario, cuando tampoco creo que fuera realmente necesario.

Además el filme resulta bastante repetitivo en algunos aspectos. La Marsellesa, el himno nacional, es un instrumento en manos del cineasta, quien no tiene reparos en utilizar una y otra vez este recurso para tratar de levantar sentimientos patrióticos en el espectador. Puede que las primeras veces lo consiga, pero a medida que avanza el filme uno no puede dejar de tener la sensación de que Renoir ha tratado de tapar mediante este discurso las demás carencias del guión. Por otra parte, el relato que desarrolla el filme resulta bastante insulso en numerosas ocasiones. Dejando de lado los grandes momentos de la revolución francesa, el director opta por diálogos entre los participantes populares, quienes en ocasiones entablan conversaciones ciertamente insustanciales. Está claro que el objetivo de Renoir es popularizar a todos los niveles la revolución, pero en ocasiones el espectador no puede más que bostezar y pensar en la ocasión perdida.

Estéticamente también podemos añadir que el filme también es bastante puro y rehúsa de grandes estridencias. La puesta en escena es simple y austera como los protagonistas. El tono es desenfadado y a excepción del final, la película huye de los grandes episodios históricos y del tono épico.

[1] ALBERICH, Enric, Películas claves del cine histórico, Ed. Robinbook, Barcelona 2009, p.55

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s