Suicide Club (2002)

descarga (20)

 

Jisatsu saakuru (Suicide Club, 2002) es una película que sólo se podría haber hecho en Japón. Dudo que cualquier otro director alrededor del globo hubiera podido plasmar en la película lo que hace Sion Sono con esta película. A través de la sátira,el humor negro, el gore, un argumento inexplicable y decenas de secuencias de lo más absurdas, la película nos presenta un tema tan delicado como el suicidio (amén de otros más), que es una auténtica lacra en el país nipón.

Muchos habrán visto ya la secuencia inicial con la que se abre la película, una secuencia realmente extraña, absurda e irritante en muchos aspectos (por lo menos a los que no estén acostumbrados a los recursos fetichistas del director). En ella, un grupo de 54 estudiantes se tira melodiosamente al son de una agradable canción a la vía del tren, siendo totalmente arrollados. Quienes se queden con esta desagradable (remarco, muy desagradable secuencia, intencionadamente buscada por el cineasta) no irán más lejos y seguramente quitarán el filme de sus pantallas, y la verdad es que esto sería una lástima. Lo que sí es cierto es que esta primera secuencia ya puede alejar a los indecisos, algo que se agradece, porque desde luego Suicide Club no es una película apta para todas las sensibilidades. Sion Sono, quien empezó su carrera como director de videos pornográficos (lo que ya nos da una mínima orientación), no tiene ningún pudor en mostrar secuencias de extrema violencia, a cada cual más retorcida. A partir de este incidente, un detective de policía, quien es interpretado por Ryo Ishibashi se adentra en un sórdido mundo con tal de encontrar a los responsables, lo que le llevará a encontrarse con extrañas realidades, que harán tanto tambalear su mundo como el nuestro.

Como ya decía, Sion Sono elabora una atmósfera totalmente desquiciante. La narrativa se pone al servicio de un cuento egoísta que no tiene ningún atisbo de normalidad o convencionalidad. Los hechos se acumulan y seguimos a nuestro detective por las distintas fases de investigación, pero da la sensación de que Sion no pone el subrayado o el interés en saber como acaba terminando la historia o quiénes son los culpables reales de los suicidios en masa. En realidad al cineasta sólo le interesa la trama en cuanto mediante ella es capaz de desgranar sus miedos y fobias particulares y le dan juego para permitirse expresar.

descarga (21)

Está claro que el filme trata diversos temas, entre los que podemos destacar el aislamiento del ser individual en una sociedad que asevera a cada segundo la tesis de Hiperrealidad y simulacro de Baudrillard, el embotamiento mental de millones de personas, que viven aisladas en su burbuja, el tema del suicidio tan candente y de actualidad en Japón (pero que no aparece por casualidad, sino que tiene evidentemente una explicación sociológica de gran calado detrás). Todos ellos bien condimentados con la fórmula Siono.

Dos secuencias en especial (aunque podrían ser más) se quedan en la mente para repetirse constantemente tras el primer visionado de Suicide Club. Por una parte, la mujer que acaba cortándose la mano tras escuchar al grupo pop en el televisor. Siono rueda está escena con una frialdad inhumana, que nos hace temer por su salud mental (la del director, me refiero), pues a la brutalidad de la escena se le une el inocente hilo musical de fondo, en una mezcolanza bizarra que deja al espectador con el estómago totalmente revuelto. La segunda sí es más significativa del trasfondo temático del filme. En una azotea se reúnen varios alumnos, que empiezan a debatir sobre el incidente transcurrido en la primera secuencia inicial, ya comentada. Poco a poco empiezan a proclamar que estaría bien que se repitiera y así, ante los ojos totalmente atónitos del espectador, una veintena de muchachos se precipita sobre el vacío. Tal y como lo muestra el director, no sería de extrañar que el espectador recogiera lo que acaba de ver como una simple prueba de humor negro (o demente) del cineasta. Pero personalmente atisbo un significado más oculto, que es el que otorga Siono al filme.

Aún así, como todos los filmes de Siono, los defectos son evidentes y ya forman desgraciadamente una marca del cineasta. El director coge la extravagancia por bandera, y lo aplica hasta sus últimas consecuencias. Sin embargo en numerosas ocasiones la sensación es que al cineasta se le va de las manos con los destellos de Frikismo y esto desgraciadamente acaba interrumpiendo el discurso del filme. En numerosas ocasiones nos encontramos con secuencias totalmente abusivas que parecen más un capricho innecesario para la trama que una auténtica justificación. De todas maneras, esa es la idiosincrasia del cineasta, quien es incapaz de controlarse en sus excesos, que no son pocos. La ultraviolencia por ejemplo, que es una marca de la casa, aparece sobradamente en el filme, y puede apartar a muchos espectadores directamente de ver el filme.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine, Uncategorized and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s