Anacleto, Agente secreto (2015)

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Parece que Javier Ruíz Caldera se está labrando un buen nombre en la comedia contemporánea española. Y eso que no lo ha tenido nada fácil, pues tuvo que superar la  losa que supuso Spanish Movie (Spanish Movie, 2009) que de no haber sido por su talento lo habría sepultado en el olvido o peor aún, en el chascarrillo fácil como cineasta exclusivamente capaz de dirigir filmes casposos. Pero lo cierto es que con Anacleto, Agente secreto (Anacleto, Agente secreto, 2015) el director parece haber encontrado por fin su sitio.

Y es que su última película ante todo es una buena muestra de personalidad. Sí, cierto que la película parodia el género de espías, que es especialmente célebre en cinematografías extranjeras, pero una película como Anacleto, Agente Secreto sólo podría haber salido de la península. La película toca además todo tipo de humores absurdos pero lo cierto es que cuando más nivel alcanza el filme es cuando adopta su propio estilo, canallesco, que se encuentra además totalmente alejado de la realidad. Así que no estaría mal ir anticipando a los espectadores que el filme de Caldera no es una película “Típica” sobre un personaje popular del cómic, aunque sea español. La película incluso va más allá, si hablamos de transgresión, que las frustradas obras de Javier Fesser sobre los personajes más famosos de Francisco Ibáñez, Mortadelo y Filemón. Y es algo que sinceramente se agradece, porque no es habitual en el cine español ver películas que a pesar de sean una producción más elevada de lo habitual (a pesar de que el filme tiene varios guiños autoconscientes sobre el poco presupuesto que manejan los protagonistas y que son extensibles al propio filme) se arriesgan y no tienen tapujos en ser cien por cien naturales y no pensar exclusivamente en taquilla.

Imanol Arias interpreta al auténtico Anacleto, un espía de primera que sin embargo se encuentra en horas bajas, debido a la combinación de su elevada edad y los tiempos de crisis que corren en el ministerio de servicios secretos. Las primeras puyas a la situación actual, como ya hemos dicho, aparecen nada más comenzar y tratan de mostrar cómo han afectado las políticas de austeridad al propio servicio de espionaje español, aunque hay que decir que el cineasta no se ensaña sino que prefiere la nostalgia para “Los tiempo pasados”. Después de unas primeras secuencias, donde el filme parece no saber muy bien donde ubicarse (podríamos decir que la película va mejorando a medida que avanza el metraje) empieza el auténtico espectáculo y el filme desvela su auténtica cara. Imanol Arias le revela a su hijo, interpretado por Quim Gutiérrez, que en realidad toda su vida ha sido un espía. Este, acaba aceptando su destino para convertirse en el nuevo Anacleto.

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La comedia delirante empieza su andadura, una comedia que no tiene límites. Gags para recordar que cuando mejor funcionan es cuando toman una dimensión más delirante, cuando adoptan el estilo Muchachada. Por ejemplo, el gag que tiene lugar en la casa de la protagonista, y que enseña esa vena tan característica de Muchachada, un humor que incluso va más allá de la absurdez del grupo británico Monty Pithon.

Mención especial para los intérpretes, quienes están superlativos. En especial Carlos Areces, un habitual ya en la filmografía de Javier Ruíz Caldera y conocido por todos los aficionados del humor absurdo, quien interpreta el papel de malo malísimo. Ni falta decir que es una parodia totalmente arquetípica de todos los malvados aparecidos en las sagas de películas de espionaje como James Bond, pero con el toque Areces, que le dota de una personalidad especial y perfecta para el tipo de personaje requerido por el guión. Le sigue Imanol Arias, quien cumple a la perfección con el papel de veterano agente espía, con multitud de recursos con los que vencer al enemigo. Quim Gutiérrez es también una buena elección y su personaje y su interpretación van de la mano de lo que pide el guión, un personaje carismático que consiga empatizar con el espectador y a la vez ser un aparente desastre. Incluso Berto Romero, quien este mismo 2015 ha participado como secundario en un filme desastroso, como es la secuela de 8 Apellidos Vascos, resulta un complemento perfecto en el filme, interpretando un personaje cien por cien Caldera.

Por Cierto, se nota que el cómic original y las viñetas de Anacleto no formaban historias de larga duración, sino que en realidad eran viñetas sueltas. Desgraciadamente, donde más patente queda este hecho es en el guión del filme. Y es que pese a lo comentado anteriormente, a la película de Caldera se la nota deshilachada. De hecho, durante muchos momentos el filme no tiene ningún rumbo definido, sino que simplemente se dedica a coleccionar secuencias aisladas, que unidas tratan de formar la película, lo que acaba dando la sensación de un puzle realmente inacabado (como ya le sucedía, aunque de manera más exagerada, a Caldera con Spanish Movie). Esperemos que este defecto sea corregido en la próxima película del cineasta, que también será una adaptación de cómic, Superlópez, aunque en esta ocasión este último cómic si tiene historias más desarrolladas con un inicio y final, lo que nos deja ilusionados con el proyecto

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