El Fascismo cotidiano (1965)

fascismo ordinario

Obyknovennyy fashizm  (El Fascismo Cotidiano, 1965) es un extraño y desconocido documental soviético sobre los orígenes, desarrollo y ¿Futuro? Del Nacionalsocialismo alemán (así como también ofrece una perspectiva más amplia del fascismo en general). La película documental, dirigida por Mikhail Romm  (quien fue discípulo de Eisenstein) cuenta con su propia voz como narrador, que se desliza en numerosas ocasiones entre la ironía y la el humor negro  pero sin abandonar nunca la importancia del tema tratado.

El mecanismo del documental es aparentemente simple. El cineasta se dedica a montar numerosas imágenes y pequeñas secuencias, tanto de archivo como algunas contemporáneas (estas últimas buscan deliberadamente el confrontamiento con la agresividad de las primeras, mostrándonos la tranquilidad apacible de un día cotidiano en los mismos sitios donde se libraron cruentas batallas de la segunda guerra mundial, para que el espectador tenga un cierto temor a no estar preparado ante una nueva hecatombe), mezclándolas en un montaje certero, que trata de desarrollar la idea principal: La formación del Nazismo y el apoyo recibido de las grandes élites para su surgimiento.

El filme nunca se habría podido rodar durante el mandato de Stalin. En muchos momentos, la película ataca la irracionalidad de las masas y el poder que emana de ellas, que pierden su identidad en favor de un líder, un Dios al que adorar. La película, que me evoca a aquella obra cumbre del filósofo español, Ortega y Gasset, La Rebelión de las Masas, se centra en parte en la deshumanización del pueblo alemán ante el surgimiento de un movimiento que convirtió a las personas en un simple rebaño, gracias en gran medida a la crisis económica (aunque es cierto que el filme no define demasiado bien este contexto). Incluso puede leerse como una propia crítica al gobierno de Stalin, que por otra parte, debido a la política de desestalinización  impulsada por el mandatario del PCUS, Kruschev (que en el 1964 ya había sido substituido), aparece totalmente oculto a lo largo del filme. Se hacen alusiones al pueblo eslavo y a la comunidad rusa, pero no al gobierno de Stalin o incluso a la unión soviética del momento.

9302852__101_1

El documental es totalmente singular, y gran parte de esta proviene del propio narrador y del modo y tono en que trata el cineasta el material que tiene entre manos. Mikhail Romm sabe combinar a la perfección la multiplicidad de temas, mediante una vía entre lo nauseabundo del tema, pero también sabe utilizar en ciertas ocasiones un tono distendido, que no por ello deja de ser más certero. Por ejemplo, algo tan intrascendente como la colocación de las manos del Führer durante las fotografías. A partir de lo que parece una simple anécdota, Mikhail Romm consigue desarrollar su discurso: Lo que al principio parece un gesto banal (la torpe manera de Hitler delante de las cámaras) es seguido por todos sus seguidores, lo que acaba dejando unas fotografías curiosísimas y para qué negarlo, bastante graciosas (Con todo el aparato nazi al poder cruzando los brazos). Este es sólo un ejemplo de cómo Romm es capaz de encauzar el discurso mediante la utilización de lo que parecen simples anécdotas.

Aún así, es importante remarcar que el documental no se toma en broma el fascismo. En los momentos en los que tiene que ser serio, el filme lo es de manera decidida. Por ejemplo, cuando el director recuerda “La Otra Alemania”, en ese momento, Romm sabe mostrar un emocionante homenaje a todos aquellos alemanes que decidieron no doblegarse ante el tercer Reich, mostrándonos sus rostros. O Cuando nos presenta una galería de horrores perpetrados por las tropas de las SS durante la guerra.

Momento clave es el tercio final del filme, cuando Mikhail Romm prepara su golpe final, buscando directamente al espectador. Después de haber asistido al nacimiento del Nazismo, el locutor se interroga inteligentemente sobre la posibilidad de que este se vuelva a repetir en un futuro. ¿Es posible que vuelva a suceder lo que hemos estado presenciando?¿Estamos libres del nazismo de una vez por todas? El documental no es esperanzador, y es ahí donde Romm consigue diferenciar su obra de otros documentales convencionales, añadiendo numerosas pistas y señalando con el dedo, hechos que nos inducen a ser poco optimistas. Romm no se corta ni un pelo, revelando las fuentes capitalistas que auparon a Hitler pero que sin embargo no cayeron cuando este lo hizo, como es el caso de Thyssen o Krupp, quienes muestra el director en la última parte del metraje tan campantes y tranquilos a sabiendas del horror que el espectador ha tenido que presenciar.

En definitiva, con los pocos recursos que en teoría cuenta el cineasta (apenas montaje reciclado, un par de tomas contemporáneas) el filme se convierte en uno de los documentales más interesantes de la segunda guerra mundial, más teniendo en cuenta la novedosa perspectiva que aporta la película para nuestro punto de vista puramente occidental.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s