La Defensa del Dniéper (2009)

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Últimamente el cine bielorruso está bastante ocupado realizando diversos filmes bélicos que tratan de ensalzar uno de los momentos más épicos de su historia, como fue la defensa de la invasión nazi durante la segunda guerra mundial (cuando formaban parte de la unión soviética). El mejor de todos los filmes recientes es sin duda brestskaya krepost (La Fortaleza de Brest, 2010) quien consiguió colocarse en su momento con una competidora nada envidiable de las grandes superproducciones norteamericanas, pero sólo un año antes se había estrenado una película muy similar, aunque claramente inferior,  Dneprovskiy rubezh (La Defensa del Dniéper, 2009). En este caso la película la dirige Denis Skvortsov, quien hasta el momento sólo había realizado una película más, y quien además escribe el guión para esta película.

La Defensa del Dniéper es una película ciertamente extraña. En temas de vestuario, recreaciones de modelos históricos (tanques, armas y localizaciones que parecen sacadas directamente de la guerra) y logística humana (las batallas están realmente conseguidas, con un gran despliegue de efectivos humanos) es absolutamente impresionante, totalmente comparable o incluso superior en algunos aspectos con sus homólogas norteamericanas (exceptuando los efectos especiales de aviones y misiles, que están realizados por ordenador y que cantan en demasía, aunque se suplen con los extras). Sin embargo, parece que todo el presupuesto fue destinado a este propósito, porque el resto de aspectos de la película son realmente infames, rozando continuamente la vergüenza ajena.

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No hay demasiada historia en el argumento del filme, y este es uno de los problemas principales. La película nos muestra de manera anodina la 2nda guerra mundial, como si fuera lo más normal del mundo, y durante la película no hay demasiadas explicaciones sobre el conflicto o sobre la motivación de los personajes en torno a esta. Por ejemplo, el protagonista principal, interpretado por Svyatoslav Astramovich, tiene apenas una presentación de cinco minutos, en la que le vemos pasando de recibir guantazos de la NKVD a liderar la defensa de Mogilov. Parece que la película es una mera presentación y adorno de las batallas y el despliegue humano, y que lo de menos es el desarrollo dramático. Por eso, continuamente se nos van enlazando batallas, que el espectador digiere con pesadez,  y que quizá sólo consigan enganchar a los fanáticos de la acción y los fetichistas de los uniformes. Además, el guión hilvana pésimamente las historias de los personajes e incluso mete con calzador una historia de amor que no despierta ninguna química.

Y si el guión fracasa estrepitosamente, tenemos que sumar también a esto las pésimas interpretaciones, que dan para hacer una crítica aparte. Y es que en este aspecto, absolutamente todo el filme falla, desde los papeles principales hasta la actuación de los extras y personajes secundarios. De los protagonistas, sólo tenemos que fijarnos en la interpretación del personaje de Anna Gorshkova quien continuamente realiza gestos histriónicos, convirtiéndolo todo en una pantomima innecesaria (para muestra las escenas en las que llora o empieza a recordar diversos flashbacks). En cuanto a los extras, durante todas y cada una de las batallas de la película (que no son pocas) parecen jugar a hacer concursos para ver quien consigue la muerte más ridícula de todas, exagerando los gestos con aspavientos y saltos exorbitados. Se puede decir que La Defensa del Dnieper es una película de contrastes, donde lo mejor y lo peor del género van de la mano.

Se pueden destacar algunos elementos interesantes en la película. A pesar ser una producción bielorrusa, la película no tiene reparos en elogiar el pasado soviético, pero eso sí, con alguna crítica al sistema estalinista, que se deja ver a lo largo de la película. Ya el inicio dice bastante, siendo nuestro protagonista principal, una de las víctimas de la policía soviética, pero además más adelante veremos la confrontación entre esta policía y el sistema militar, cuando el protagonista salva del fusilamiento a un soldado que había sido condenado por abandonar las posiciones durante el combate. Parece evidente que en realidad esta división tiene un sentido más profundo, y que hace referencia a la propia posición ideológica de Bielorrusia como país actual y su definición en el nuevo tablero post-Urss. Porque el país, a pesar de haberse separado de la Unión soviética y haber iniciado en su momento un camino propio, es en realidad uno de los pocos países que reivindica precisamente ese pasado, aunque de una manera singular, precisamente tal y como muestra el filme, con esa ambivalencia declarada.

En definitiva, una película interesante para los ambientes del género bélico y en concreto ese enorme subgénero que es la 2nda guerra mundial, pero que a la vez puede resultar también desesperante, por sus abultados errores.

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