Titanic (1943)

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En plena hecatombe en el frente oriental durante la segunda guerra mundial, se estrenó en la Alemania Nazi una película cuyo tema parecía vaticinar la caída del propio régimen. Ese filme era ni más ni menos que Titanic (Titanic, 1943), una película que como indica su título se centraba en el hundimiento del que en su momento fue el transatlántico más grande del mundo. La película está ligeramente basada en los hechos, puesto que en realidad el argumento es una invención de la que se sirvió el ministerio de propaganda, encabezado por Joseph Goebbels, para lanzar su propio mensaje. En esta ocasión, demostrar que el orgullo inglés y el liberalismo fueron los únicos responsables del hundimiento del barco, dejando el papel del Iceberg en algo secundario. La película fue iniciada por el director Helbert Selpin, quien fue detenido por realizar comentarios negativos sobre el régimen (murió ahorcado en la cárcel en circunstancias sospechosas) y terminada por Werner Klinger. Paradójicamente la película nunca llegó a estrenarse en la Alemania nazi (sí en París y alguna otra capital europea) debido a que Goebbels pensaba que no era un filme adecuado para el mantenimiento de la moral durante la guerra, y no fue permitida su reproducción hasta el 1955[1].

Joseph Goebbels  pretendía producir una película que mostrara parte de la ideología nacionalsocialista utilizando el mito del Titanic, que en el momento en el que se dirige la película era un hecho más o menos reciente y en la memoria de los espectadores. Para ello no reparo en gastos y proporcionó todo los medios necesarios a la producción del filme, que contó con numerosos extras. Incluso llegó a rodarse alguna secuencia en el mar báltico (recordemos, en tiempo de guerra).

El inicio del filme define bastante la esencia de la película. La compañía del Titanic, la White Star Line, está perdiendo prácticamente todo su valor en la bolsa, y el director se encuentra en una situación desesperada. Aquí ya podemos comprobar la primera manipulación histórica, y es que la compañía no se encontraba en una situación de quiebra antes del hundimiento del Titanic. En realidad es la primera estrategia de manipulación de la que se sirve el filme para presentar sus propias ideas. En este caso la crítica se dirige al capitalismo bursátil, haciendo hincapié en la codicia que se destila en los citados lugares. La crítica no es ni superficial ni compleja, pero desde luego no es el elemento más interesante de la película.

Posteriormente el filme seguirá criticando la codicia cuando se nos presenta los ricachones que viajan en el Titanic, incluyendo alguna subtrama que carece de cualquier interés (como el personaje proveniente de Cuba), mostrándonos con desprecio sus miedos y obsesiones.

Básicamente, la trama de la película se centra en las desesperadas órdenes que da el presidente de la compañía del Titanic (según la película se encontraba durante el viaje) quien al darse cuenta de que la compañía se está hundiendo en bolsa decide dar la estrafalaria orden de dar conseguir un record de velocidad para que la empresa consiga levantarse. Volvemos a ver el sentido propagandístico del filme, que para desarrollar sus ideas no tiene ningún reparo en tergiversar de cualquier manera la historia. A pesar de las advertencias que se le dan al presidente de la compañía sobre la peligrosidad de poner el barco a toda velocidad, el desoye cualquier consejo. Su cabezonería es utilizada por Goebbels como arma arrojadiza.

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Y si leyendo el argumento hasta el momento ya nos damos cuenta del disparate total que supone el filme, falta la guindilla final. Y es que, ¿Cuál es el único personaje positivo en todo el filme? Efectivamente, se trata de un oficial alemán, que no se sabe muy bien como está en el barco, y se trata del único personaje que se opone a las órdenes suicidas del director de la compañía. Ahora, viendo el filme con retrospectiva, puede parecer que está inclusión del alemán como único personaje positivo es una memez, pero teniendo en cuenta que el filme estaba pensado para estrenarse en tiempo de guerra (a pesar de los problemas que ya hemos comentado) se entiende las cotas histriónicas que

Pero a pesar de la tendenciosidad ideológica, la película tiene unos efectos conseguidos y alguna que otra secuencia espectacular, especialmente las que hacen referencia  al hundimiento del Titanic y al despliegue de medios.

 

[1](Capítulo X)MALONE, Paul, The Titanic in Myth and Memory: Representations in Visual and Literary Culture, Ed. I.B. Taurus, New York 2004, 121

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