El León del desierto (1981)

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Lion of the Desert (El León del Desierto, 1981), supuso el debut como director en los Estados Unidos de Moustapha Akkad, seguramente conocido especialmente en occidente por ser el productor de la saga de terror Halloween. Este cineasta, que nació en Libia, había realizado anteriormente una película sobre el islam (posteriormente de esta primera versión nació otra película en inglés, dirigida por el mismo director y que contaría con la interpretación de Anthony Quinn como Mahoma), Al-risâlah (Al-risâlah, 1976). En el León del desierto, el director vuelve a utilizar la historia para contar una historia cercana que sirve para entender parte de la historia contemporánea Libia.

La película se centra en la pacificación de Libia que tuvo lugar durante el primer tercio del Siglo XX, cuando Libia no era un país independiente sino que se encontraba bajo dominio italiano. El momento que escoge la película es precisamente el del final de la pacificación, cuando el general Graziani, por órdenes de Il Duce, Benito Mussolini, fue enviado a Libia a sofocar la revuelta de Omar Al-Mukhtar, quien había puesto en jaque a los soldados italianos durante más de veinte años. Evidentemente, la visión del cineasta es bastante concreta, aunque se puede decir que el cineasta mantiene dentro de lo que cabe la objetividad (aunque no se puede evitar ver un halo de hagiografía sobre la figura de Mukhtar, además hemos de recordar por otra parte que el filme contó con elevada participación económica del propio Gadafi). La película despertó fuertes polémicas en el momento de su estreno y fue además prohibida en Italia, porque supuestamente atentaba contra los valores castrenses (en plena década de los años ochenta).

La película arranca presentándonos al Duce (interpretado por Rod Steiger, aunque su participación es bastante menor de la esperada), que tiene problemas con la colonia de Libia. Harto ya de que no se sometan a su poder, decide enviar a Graziani, quien está interpretado por Oliver Reed. Graziani llega a Libia, y empezará a vérselas con su enemigo, Omar Al-Mukhtar, interpretado por Anthony Quinn (quien como ya hemos dicho aparecía en la película que realizó sobre la vida de Mahoma). Finalmente, el general italiano empezará a utilizar todas las técnicas posibles para poder acabar con su enemigo. La ambientación de la película es aceptable, y podemos ver el poder fascista en todo su esplendor (con los tanques Fiat 3000 desfilando al son de la Giovinezza) por una parte, y los árabes a grupas de caballos por otro. Quizá en el tema arquitectónico la película desentona un poco más (para reconstruir Roma, puesto que no disponían de imágenes durante el rodaje, se colocaron imágenes de archivo) pero no lo suficiente para considerar la película como serie B.

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Uno de los problemas del filme es que el cineasta no sabe controlar demasiado los tempos. La película tiene una duración considerable (Dos horas y cuarenta minutos) y a pesar de que la historia da efectivamente para numerosos acontecimientos, el filme no es capaz de sintetizar con adecuación todo lo que relata. El filme se centra una y otra vez en las batallas, que acaban hastiando al espectador, porque por otra parte, el director no es capaz de darles una puesta en escena demasiada imaginativa (No digamos ya real). De hecho da la sensación que en algunos momentos nos volvemos a tragar los mismos planos repetidas veces (caso más célebre el de los caballos libios que caen ante las bombas, siempre en la postura más espectacular posible).

Un Punto positivo del filme es la dicotomía que se establece entre Graziani y Mukhtar.La película utiliza bastante a los dos personajes para construir el discurso del filme. Por una parte tenemos a Muthkar, que es definido como un líder inteligente y responsable, un héroe en definitiva, mientras que Graziani representa la represión occidental, que a pesar de estar científicamente avanzada, es humanamente pobre. Por otra parte, ambos actores realizan una interpretación sublime, Anthony Quinn le da un porte y una elegancia excepcionales, que se comprueban con la secuencia final, en la que el personaje acaba convirtiéndose en un mártir. De hecho, a pesar de que son los protagonistas absolutos, sólo comparten una secuencia juntos, que además es seguramente una de las mejores del filme.

Evidentemente la visión de la película está cortada políticamente por las intenciones del cineasta, pero también es cierto que el filme introduce algunos personajes que sirven de contrapeso contra esta visión negativa de los italianos, como es una serie de soldados italianos que no acatan las brutales órdenes de sus superiores (pero eso sí, siempre son la excepción).

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