Tora!Tora!Tora! (1972)

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Tora! Tora! Tora! (Tora!Tora!Tora!, 1970) se trata de una de las películas bélicas más célebres de la historia del cine. Seguramente su popularidad la debemos a que está realizada en parte por los Estados Unidos, y que la película cuenta una de las batallas más célebres de la historia americana, el día de la infamia, o más conocido como el ataque a Pearl Harbor. Sí, hay otra película que también cuenta el mismo episodio histórico, perpetrada por el infame Michael Bay, Pearl Harbor (Pearl Harbor, 2001), pero no tiene ni punto de comparación con Tora!Tora!Tora!.  Y podría haber sido mejor, si los directivos de la Fox hubieran dejado trabajar a Akira Kurosawa quien en un principio iba a ser el encargado de realizar una parte del filme, pero finalmente por desavenencias con el proyecto (Kurosawa se decepcionó cundo David Lean fue descartado como codirector) abandonó, dejando en un primer momento sólo al director norteamericano Richard Fleischer. La huella de Fleischer y su manera tan artesanal de realizar cine puede notarse (para bien y para mal) en la película, aunque también se contó con dos directores japoneses, que rodaron diversos fragmentos de la parte japonesa.

La película la produce la Fox, quien pretendía repetir el éxito que había tenido con otra película suya basada en la segunda guerra mundial, The Longest day (El Día más largo, 1962) y en realidad utiliza una estructura muy similar[1]. Lo cierto es que la Fox quería hacer las cosas a lo grande (lo que nos hace entender que Kurosawa poco tenía que ver con el proyecto, pues su visión era mucho más personal) y no escatimó en gastos. Sin duda alguna, lo más espectacular del filme son las reconstrucciones de la batalla, que dejan a las versiones digitales (como las empleadas por Michael Bay) a la altura del betún. Con la boca abierta se queda uno cuando observa a los aviones japoneses descender y lanzar sus bombas contra los cruceros. Incluso viendo la parte de la batalla uno se pregunta cómo no murió ningún extra en el filme.

Sin embargo, no sólo nos encontramos con una película de acción, sino que Fleischer hila una película que tiene un potente argumento y que aburrirá a los que busquen una simple distracción.  De hecho es necesario explicar que la película está estructurada en dos partes muy diferenciadas, separadas explícitamente por un intermedio al más puro estilo clásico (no en vano el filme pretende empaparse de la seriedad y magnificencia de los filmes clásicos, a pesar de que en realidad está rodada en los años setenta, aunque no lo parezca). La primera parte es la que nos presenta la manera en cómo se desarrollan los métodos diplomáticos que tuvieron lugar antes del ataque japonés, así como también se nos muestra los preparativos militares de dicho país. La película se acerca de manera considerable al cine documental, presentándonos una galería de personajes históricos (de ambos bandos) con un intertitulo que nos da su nombre y puesto. Pero no sólo mediante este recurso el filme se apoya en el cine documental, sino en el propio guión. La película no se centra en un solo personaje, sino que nos muestra una amplia muestra. No hay una intención de crear un asunto dramático mediante los personajes, sino que simplemente sirven para registrar la historia con un trasfondo auténtico.

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En la segunda parte del filme se encuentra toda la acción. Las palabras quedan  totalmente de banda, para dar paso a la guerra. El ataque es mostrado en todo su esplendor, y como ya hemos comentado, la Fox y Fleischer nos presentan un espectáculo gigantesco y colosal, cercano a los espectaculares Peplums tipo Ben-hur (Ben-hur, 1959). Aún así, a medida que va transcurriendo el ataque uno se pregunta si detrás de los fuegos de artificio existe alguna moral o es simplemente un escaparate para mostrarnos los  poderosos medios con los que se contaba entonces. Esta segunda parte de la película es en realidad una obra vacía, que por contar, cuenta lo mismo que una obra de Steven Seagal. Indudablemente está contada con una elegancia incuestionable, no en vano está Fleischer (en parte) detrás de las cámaras, pero todo queda diluido por la potencia de los aviones Zero (que en realidad no eran auténticamente Zeros) cubriendo el cielo. Con el ruido de sus motores tapan también el de las cabezas de los espectadores.

La película no consiguió recaudar lo esperado, seguramente porque no se trata de una película patriótica al uso, ni muchísimo menos. En realidad, los americanos aparecen retratados con muchísimos errores, en especial en cuanto a temas burocráticos, diplomáticos o también en cuanto a la estrategia militar. Una y otra vez los personajes americanos quedan en ridículo ante una serie de decisiones precipitadas que cuestan la vida de sus hombres. Teniendo en cuenta que la película fue estrenada cuando los Estados Unidos estaban en un punto culminante de la guerra del Vietnam, seguramente el enfoque de Tora!Tora!Tora! no fue el más ideal.

 

[1] ROCH, Edmond, Películas clave del cine bélico, Ed. Ma non Troppo, Madrid 2008, p.165

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