Ostrov (Exorcismo, 2006)

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Ostrov (Exorcismo, 2006; mal traducida como Exorcismo, parece ser que el nombre de la Isla era ya demasiado socorrido) se trata de una extraña película rusa, que fue dirigida por el cineasta Pavel Lungin a mitades de la década de los años 2000 y que cosechó buenas críticas tanto a nivel nacional como internacional (siendo nominada en el festival de Sundance). Y viéndola, desde luego uno entiende en cierta manera porque fue aclamada en su momento, pues la película conecta de manera directa con el alma  y la literatura rusa, aquella que en una de sus vertiente nos muestra la vida de los anacoretas y místicos que viven en el agreste paisaje ruso, totalmente aislados del mundo.  El filme recuerda de manera inevitable a la literatura de Tolstoi, Dostoievski (Con Crimen y Castigo como máxima referencia) y otras grandes obras de las letras de la literatura rusa. Sin embargo, esta esencia no es capaz de traslucirse para ir más allá, con lo que Exorcismo no pasa de ser una mera imagen de los auténticos maestros, que persigue un no sé que, que queda siempre incierto en la película.

La película arranca con un flashback ambientado en la segunda guerra mundial. Ahí,  se nos presenta nuestro personaje principal, interpretado por Pyotr Mamonov, quien  es un marinero que es capturado por los alemanes y obligado a asesinar a su superior, un compatriota. Debido a los remordimientos que tendrá a raíz de este suceso, se internará como monje en esa misma isla, durante el resto de su vida (a partir de este flashback la película se centrará y ambientará en la década de los años setenta, es decir, no en una Rusia contemporánea). Como vemos el argumento da juego para una profunda disección psicológica, y en efecto así será, porque la película entera se centrará principalmente en los problemas psicológicos de este personaje, así como los debates que girarán a su alrededor, la mayoría de los cuales están relacionados con temas espirituales. No vivirá del todo aislado, porque existe una orden monástica con cuyos miembros el guión se sirve para crear situaciones con las que interactuar con nuestro protagonista principal.

Y superficialmente, ese es todo el desarrollo argumental de nuestra película. El conflicto vendrá de una lucha interna (y en gran parte con el entorno) pero no nos encontraremos con un desarrollo convencional de inicio, nudo y final. Eventualmente irán llegando a la isla diversos personajes que atraídos por la leyenda del personaje y que tratarán de pedirle algún tipo de ayuda “mágica”, pero en realidad, si no fuera por el último tramo, prácticamente podríamos decir que la obra se construye sola y sin injerencias fuera del contexto de la isla. Lo que además incremente aún más la sensación de introspección, que en definitiva es lo que pretende el filme.

La culpa es uno de los temas principales del filme. Nuestro protagonista principal está completamente traumatizado por lo que sucedió durante la guerra. El actor que interpreta al personaje consigue transmitir su dolor y el espectador se compadece por su remordimiento, aunque los excesos del personaje a lo mejor pueden resultar ajenos al espectador. La tortura del personaje, que en cierta medida nos recuerda a nuestra propia historia con personajes como Santa Teresa de Jesús a la cabeza, culminará en un clímax impactante (en contraposición con la parte central del metraje, más contemplativa que activa).

Otro de los temas importantes que toca la película está relacionado con la propia religión. La fe y la pérdida o no de esta, se planteara como un elemento indispensable de la película. Sin embargo, este mismo debate ideológico puede, además de relacionarse con la típica imagen de la literatura rusa, con la propia Rusia contemporánea. Y es que la película, mediante su personaje principal, parece chillar de dolor, y ese mismo grito puede convertirse en un paralelo de la sociedad rusa actual. Desde luego el filme bordea en muchos momentos el esperpento, pero a la vez, no pierde nunca la fe en lo que está contando.

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Pero como decía, no se puede pretender elaborar una película como esta siguiendo el pensamiento del S.XXI. Y es que hay muchas cosas en el filme que suenan a anticuadas, como si el filme estuviera anclado a esa tradición y no supiera como renovarla. Para empezar los debates religiosos resultarán totalmente ajenos a los que no tengan ningún tipo de creencia. De hecho, el filme es muy hermético en este sentido, y difícil de entender para una mentalidad europea (Sí, podemos contar a Rusia como país europeo, pero sin duda este film toca unas teclas muy determinadas que a nosotros nos pueden sonar casi como a chino).  En consecuencia, los desmanes y angustias del personaje protagonista resultan excesivos en numerosos momentos, y la película parece quedarse en tierra de nadie. Eso sí, el visionado es siempre recomendable, porque desde luego el filme de Lungin es una de aquellas obras que nunca deja indiferente, y que además contiene múltiples lecturas.

 

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