La Guerra de Troya (1961)

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La Guerra di Troia (La Guerra de Troya, 1961) se trata de una péplum prototípico, dirigido por Giorgio Ferroni y realizado en la década de los años sesenta (una en la que más número de filmes de este subgénero se produjeron) y con una de las estrellas más comunes del subgénero, el musculoso actor Steve Reeves (que a pesar de que quizá como actor ortodoxo no fuera el mejor, tenía un esplendido cuerpo físico tan exigido en este tipo de filmes) . La película, como muchas otras de su época, contó con varios países en la producción y por ejemplo, fue rodada, como muchos otros péplums, en Yugoeslavia (En Montenegro). La película, como indica el filme, está basada en la guerra de troya y el célebre poema trágico escrito por Homero, La Íliada (aunque como veremos, con variaciones notables). La película tuvo bastante éxito en su momento, llegándose a realizar una secuela, La Legenda di Enea (La Leyenda de Eneas, 1962)[1].

Aunque está basada en el ciclo troyano, la guerra de Troya tiene numerosas licencias que se alejan del mito homérico. Lo más destacable sin duda es el protagonismo absoluto que adquiere el personaje de Eneas en la película. Y no es casual, parece claro que Eneas es el protagonista de la historia por decreto, porque ahí está Steve Reeves interpretando el personaje y era inevitable que la historia girará en torno a él y no al revés. De hecho, hay más de una secuencia en la que parece evidente que se ha escrito exclusivamente para que el actor luzca su potencia física (más en concreto el combate contra Áyax, donde no sabemos porque Eneas va medio desnudo al campamento griego). Esta sobredimensión de Eneas tiene como consecuencia que el personaje de Paris aparezca definido prácticamente como uno de los malos del filme, siempre pendiente de  que la fama de Eneas no supere la suya. En realidad, estas variaciones del mito homérico eran algo habitual en la época (y de hecho, no ha cambiado el panorama en este sentido), que cambiaban el argumento según les convenía. Paris es pues el cobarde, que incluso asesina a sus rivales por la espalda, mientras que Eneas es el héroe popular (la ciudad de Troya se acerca a celebrar las victorias de su caudillo), una diatriba interesante, que aunque el filme trata como el resto de aspectos, de manera superficial, le da salsa al filme.

Empieza pues el filme con la muerte de Héctor, héroe troyano. Después, Príamo (acompañado de Eneas) pide a Aquiles el cuerpo de su hijo, que finalmente es concedido, después de una secuencia de acción que parece incluida sin demasiado sentido. A partir de ahí la película mostrará una trama que se centrará principalmente entre la confrontación entre Paris y Eneas (paradójicamente ambos troyanos). Mientras que Paris es un aristócrata mostrado como el máximo responsable de la guerra de Troya, que además envidia continuamente la fama de Eneas, este es un héroe popular, que constantemente piensa en el bien de sus conciudadanos y que no tiene miedo de enfrentarse a la lucha (inteligentemente la película muestra el arco como una muestra de cobardía, algo que también aparece en la obra de Homero). Ese será uno de los ejes del filme, incluso por delante del enfrentamiento contra los griegos, quienes tendrán un papel importante en el conflicto militar pero poco más (aunque es verdad que el filme introduce una galería de personajes secundarios que están sacados del poema homérico, como Diomedes y Áyax, que en estos tipos de filmes acostumbran a desaparecer).

A diferencia de muchos péplums realizados coetáneamente, La Guerra de Troya es una película que consigue dar una sensación general de solidez. A pesar de que la construcción no se parece demasiado a lo que podría ser una ciudad real del conflicto de Troya, la reconstrucción, al ser totalmente real (y no digital) es como mínimo efectiva. Lo mismo puede decirse del despliegue de hombres que utiliza la película. Mientras en otros filmes contemporáneos las multitudes están construidas mediante sistemas digitales, aquí nos encontramos con una buena marabunta. Puede ser, eso sí, que tanta batalla acabe cansando, y además adolecen de estar rodadas siempre desde el mismo punto de vista, con una cámara totalmente estática.

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El reparto está bastante bien, con el imponente Eneas a la cabeza, pero encontramos un error crucial con el actor que interpreta Aquiles. Y es que Arturo Dominci a pesar de ser un actor solvente, no tiene ningún parecido físico con el héroe. No impresiona y además ya estaba mayor cuando salió en el filme. Compararlo con el propio Eneas resulta cómico, porque viendo a Dominci no se entiende por ningún lado la fama de guerrero de Aquiles,que apenas hace sombra a Eneas.

[1] ESPAÑA, Rafael, La Pantalla Épica, Los Héroes de la Antigüedad vistos por el cine, Ed. T&B, Madrid 2009, p. 200

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