el único evadido (1957)

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Franz von Werra (1914-1941) fue un piloto alemán de la Lufftwaffe durante la segunda guerra mundial, especialmente conocido hoy en día por ser el único que consiguió escapar del Reino Unido, después de un periplo delirante que le llevó por Canadá, Estados Unidos (como entonces aquel país era neutral, Werra consiguió que no lo enviarán de vuelta al Reino Unido), México, Perú, Bolivia y la propia España, para finalmente regresar a Alemania, donde supuestamente fallecería en un accidente aéreo (aunque nunca se encontró su cadáver). En la década de los años cincuenta, precisamente en el Reino Unido, se produjo una película que dirigió Roy Ward Barker titulada The One thtat got away (El único Evadido, 1957) y que trataba la fuga de este piloto alemán. Es cierto que Roy Ward Barker no pasó de ser un correcto artesano, pero seguramente El único evadido es una de sus mejores películas.

La película arranca con el aterrizaje forzoso del piloto Franz von Werra, que es inmediatamente capturado por los británicos. A partir de ahí, la película se centrará en este personaje y algunos de sus compañeros, también capturados y como estos tratarán de huir del dominio inglés. De hecho, las similitudes de la obra con otra película de temática similar, como es The Great Escape (La Gran Evasión, 1963) son evidentes y habríamos de pensar si la película que dirigió John Sturges no se inspiró en esta obra anterior, por lo menos en algunas secuencias como los planes de huida.

En realidad no hay una estructura fija, sino que el guión se centra en los diversos intentos de huida del piloto alemán, hasta el éxito final. Así tenemos una primera parte que está centrada en territorio inglés, pero que cuenta con dos diferentes intentos de fuga, y una segunda parte ambientada en Canadá, donde finalmente se culmina el plan de escape. El problema es que la película no acaba de estar demasiado cohesionada, sino que se diversifica en los diversos capítulos de huida, lo que le resta mucha fuerza al conjunto del filme. Podría haberse utilizado algún recurso para salvar estas distancias, pero sin embargo esto no sucede y el resultado es que las partes son algo fragmentarias.

Una de las cosas más interesantes del filme la encontramos en el personaje que interpreta Hady Krüger (uno de los actores alemanes más típicos en estos papeles, por tener una fisonomía tan característica y semejante a la de los clichés sobre los alemanes; Krüger quien por cierto, vivió y combatió durante la segunda guerra mundial), quien crea un personaje totalmente magnético. Von Werra es un personaje chulesco, quien destila carisma en cada ocasión, seguramente porque se ríe en la cara de sus capturadores en todo momento, y también por el tesón que le pone a sus intentos de huida (y simpatizamos con él a pesar del bando en el que combate).Por cierto, el personaje que interpreta Krüger tiene muchas similitudes con el mismo que veríamos años más tarde en la Gran evasión, interpretado por Steve Macqueen.  Pongamos por ejemplo el momento en que finge ser un piloto holandés, en esa parte del filme la película brilla intensamente, por adoptar un tono naif que unido al del personaje que interpreta Krüger, consigue captar la atención del espectador. Además los diálogos del personaje alemán, toreando a los servicios secretos de la RAF, tienen en ocasiones, una chispa interesante.

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En realidad, el ambiente histórico no es para nada importante, porque al director le interesa construir una película de entretenimiento y no una obra profunda. El entretenimiento es el objetivo principal, y la verdad es que el guión construye alguna secuencia llena de tensión, especialmente podemos recordar aquella en la que nuestro piloto se dirige mediante tretas a un aeropuerto y por poco casi consigue huir del cautiverio. No hay ninguna pretensión en la película que firma Roy Ward Barker, y pese a estar ambientada en la segunda guerra mundial, el guión podría haber funcionado en otro ambiente que tampoco nos habríamos enterado. En realidad el filme se codea con el género de aventuras, y además sale bastante bien librado del envite en líneas generales. El propio personaje de Krüger ayuda a construir este tono de distensión.

A pesar de ser una producción británica, no encontramos nada especialmente tergiversado u ofensivo contra la opinión alemana. Es verdad que hay algunos detalles, como la personalidad chulesca de Werra, quizá demasiado exagerada, pero no dejan de ser normales dentro del contexto.

En definitiva, El único evadido es una película que utiliza el género histórico sólo como un instrumento y que basa su fuerza en la construcción e interpretación del personaje de Franz von Werra. La ambientación, así como otros aspectos técnicos son correctos, pero al guión le falta un último empuje para convertir la película en una obra mucho más atractiva.

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