La Noche se mueve (1975)

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Night Moves (La Noche se mueve, 1975) se trata de una película que hay que redescubrir a toda costa. La obra, dirigida por uno de los directores más importantes del cine moderno estadounidense, Arthur Penn (director de la gran Bonnie & Clyde), fue en su momento una película que al igual que otras cintas modernas provenientes del continente europeo (con la Nouvelle Vague francesa a la cabeza, de la que Penn era un buen conocedor) era autoconsciente y en ella encontramos numerosas referencias cinéfilas, para empezar, el propio argumento del filme, que se entronca con otras grandes películas del cine negro. Puede que quizá, como obra general la película pueda tener algún momento irregular, pero hay varias secuencias (precisamente, las de acción o relacionadas más con el género) que hacen que la película merezca como mínimo un visionado.

La película nos presenta a un detective, interpretado por Gene Hackman, quien recibe un encargo por parte de una ricachona, para que busque a la hija de esta (a pesar de que a esta mujer parece importarle más bien poco el paradero de su hija). Antes de arrancar la búsqueda, nuestro detective se dará cuenta de que su mujer le está engañando, algo de lo que se servirá el guión, como veremos más adelante. Por otra parte, el guión sigue el modelo clásico del cine negro, con una gran multitud de pistas que se van acumulando y que nuestro protagonista va continuamente persiguiendo, sin descanso. Aún así, en muchas ocasiones esta sucesión de cúmulos da la impresión de que es una pantalla para contar y tratar algunos temas.

Uno de ellos, está relacionado con el propio matrimonio. Como hemos dicho, el engaño sirve al filme para insertar un debate interesante en torno a la infidelidad. Nuestro protagonista se verá inmerso en una vorágine destructora que parece sofocarse cuando en sus investigaciones se encuentra con el personaje de la hija (interpretada por una jovencísima Melanie Griffith) y sobre todo, el personaje que le acompaña, una mujer madura interpretada por Jennifer Warren quien trata de seducir a nuestro protagonista. La película pues se aprovecha de lo que en primer momento parece una simple película para realizar un retrato más cercano al realismo y sobre todo a una introspección psicológica de los personajes. Aunque es verdad que esto sucede durante una parte concreta del nudo, porque hacía el último cuarto, el filme vuelve otra vez por los senderos del suspense. Además hay algunas secuencias que son bastante atrevidas (el baño desnudo de la chica o los intentos de seducción de las dos mujeres) y que debieron de chocar en su momento, dichas secuencias sirven también para darle una imagen personal, así como retorcer por enésima vez la imagen de la femme fatale.

La Noche se mueve es una película de cine negro, que se engloba dentro del subgénero de detectives. Pero claro, el cine de detectives no estaba, ni mucho menos, en pleno auge en la década de los años setenta, sino más bien en decadencia, por lo menos en cuanto a volumen de producción se refiere). Se había rodado alguna gran película, como Chinatown (Chinatown, 1974; un año antes que la película de Penn) que precisamente es comparable con la Noche se mueve en el sentido que ambas tratan el género con una determinada perspectiva histórica. Nuestro protagonista no parece tener a priori, demasiadas semejanzas con personajes como el mítico Phillip Marlowe interpretado por Humprhey Bogart, pero en realidad podríamos decir que el personaje que interpreta Gene Hackman (que hace una gran interpretación, por otra parte) es una actualización del espíritu del detective de los años cuarenta. En el personaje de Hackman puede verse también ese patetismo y la aureola del fracaso, que tan bien lleva el actor y que a pesar de ser una imagen tan característica, en el filme resulta fresca por la originalidad del tema .

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La película nos demuestra una pericia detrás de las cámaras más que encomiable (unido por supuesto al trabajo de otros especialistas). Soy hay que fijarnos en el clímax final para darnos cuenta de que La Noche se mueve tiene secuencias que puede competir cara a cara contra otras obras maestras del género. El final de la película, con el barco en plena mar y la amenaza del avión (¿un homenaje a con la muerte en los talones?) resultan impactantes. El espectador no puede dejar de preguntarse cómo se rodó dicha escena, porque la complejidad es grande (tanto el momento del choque como el piloto bajo el agua). En el mismo sentido actúa la secuencia del avión y sus vuelos durante el rodaje.

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