No Respires (2016)

maxresdefault.jpg

Don’t Breathe (No Respires, 2016) se trata del último gran éxito del terror del pasado año. La película la dirige Fede Álvarez, célebre por haber realizado el remake de la mítica película de género, Evil Dead (Posesión infernal, 1981) de Sam Raimi. No es casual, puesto que Fede Álvarez es uno de los directores fetiche del norteamericano, y su carrera tiene en gran parte un punto de partida en el mecenaje del cineasta. La película ha sido alabada por parte de la crítica, aunque en realidad tiene algunos agujeros bastante importantes, que hacen que en algunos momentos la película no sea cien por cien disfrutable.

Inevitablemente y a título personal la película me recuerda a otra cinta de terror que también ha sido estrenada en este recién fallecido año, como es The good neighboor (the good neighboor, 2016). Sin embargo, esta película, mucho menos conocida, esconde en su interior un discurso mucho más interesante que la película de Álvarez. Al igual que el argumento de No Respires, la película trata también temas similares, pero no se queda en la superficie del género, sino que es capaz de crear un discurso que va más allá de la simple tensión . En  the good neighboor, los miedos claustrofóbicos eran aprovechados para desarrollar un giro de guion final que utilizaba el miedo como un experimento para diseccionar los auténticos terrores contemporáneos (que en realidad, poco tienen que ver con los psicópatas tradicionales). Eso no ocurre en el caso que nos ocupa. Nos encontramos con una película disfrutable, cierto, pero que no deja de ser un producto artesanal sin más alma e interés que el de conseguir unas semanas en lo más alto de la taquilla.

No Respires nos presenta una película con un argumento convencional, y que como decía, parece que está ciertamente de moda en estos últimos años. De hecho, deberíamos plantearnos si más allá de una simple moda, el subgénero de Home Invasion esconde algo más. Porque quizá, la efectividad de la mayoría de sus propuestas puede relacionarse con nuestros propios miedos internos. El caso es que la película de Álvarez se atañe al Home Invasion, aunque con una pequeña vuelta de tuerca, puesto que si en la mayoría de películas los protagonistas “buenos” son los personajes que son atacados por los invasores, en este caso es al contrario, los protagonistas son un trío de ladrones que se meterán directamente en la boca del lobo. Y por supuesto, simpatizamos más con los ladrones que con lo que se encuentra dentro de la casa, aunque el guion de No Respires lo pone bastante fácil en este aspecto, con lo que tampoco podemos hablar de que se traten de crear dudas en el espectador, sino que el filme guía de manera bastante clara (de hecho, será una de las equivocaciones del filme, obligarnos a elegir mediante la definición de un personaje “malo” demasiado exagerado).

Más allá de esta pequeña vuelta de tuerca que encontramos en el filme, el resto de la película es lo que todos esperamos desde el momento en que nuestros protagonistas entran en la casa. Se ha citado la pericia de la puesta en escena, y lo cierto es que Álvarez, como ya había demostrado con anterioridad en el remake de Posesión infernal , donde fue capaz de crear momentos de enjundia vuelve en esta ocasión a darnos un filme que tiene grandes momentos de tensión (especialmente los que juegan con el aparente defecto físico de cierto protagonista), pero que a costa de ellos sacrifica bastante la lógica interna.

El problema principal es que el guion no se sostiene por ningún lado. La película intenta aprovecharse de la ceguera del enemigo para explotar algunas secuencias y una nueva forma de terror, y es algo que produce resultados en momentos concretos. Pero si nos ponemos serios y analizamos el filme fríamente nos encontramos con auténticas tonterías que se encadenan una detrás de otras.  Por ejemplo, el momento de la inseminación es realmente absurdo. Cierto que el guion pretende destacar ciertos elementos grotescos (a raíz del hallazgo de cierta mujer a mitad del metraje) pero la absurdez de la decisión del “malo” de la película a semejante acción provoca más risa que otra cosa. Y con estas podemos citar otras secuencias que más que a una lógica interna responden a las inquietudes de la película al crear de tratar un “monstruo” que se pueda contraponer a los tres ladrones. Pero no, el personaje que tiene que crear desasosiego es absurdo a todas luces, porque es tan exagerado que resulta ridículo. Sus motivaciones pretenden provocar asco en el espectador, pero son más involuntariamente cómicas que otra cosa.

Los arquetipos también son bastante evidentes en el filme. Los personajes responden a prototipos que cumplen con los cometidos más obvios en este tipo de filmes el más reconocible de todos: la carnaza (se ve desde el primer momento quien es el personaje que sólo cumple como trozo de carne). Sorprendentemente nos encontramos con pocas muertes pero el director suple esta espinosa cuestión con personajes que resucitan continuamente a pesar de haber recibido las de Caín. Y por supuesto, una especie de final girl (Jane Levy) que no acaba de convencer, aunque quizá la interpretación de la actriz que interpreta al personaje es de lo más rescatable del filme, después de ciertos momentos de tensión.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Uncategorized and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s