El mundo está loco, loco, loco (1963)

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It’s a Mad, Mad, Mad, Mad (World, 1962) se trata de una película cómica dirigida a principios de los años sesenta, una época fructífera para lo que sería tanto las nuevas maneras de hacer cine como para una comedia más fresca y alocada (recordemos el cine Beatle). El filme lo dirige Stanley Kramer, quien después de dos largometrajes de un calado mucho más profundo, como fueron Inherit the Wind (La herencia del viento, 1960) y Judgement at Nuremberg (¿Vencedores o vencidos?, 1961) se pasó a la comedia, que no había trabajado antes en su filmografía. Por cierto, del argumento del filme se haría una especie de remake, Rat race (Ratas a la carrera, 2001) aún más burdo y exagerado que el filme de Kramer (y eso que este ya bordea los límites permitidos). Con un presupuesto de Blockbuster de la época, la película recaudó, 26 millones de dólares, el suficiente dinero para convertirse en un éxito. La película cuenta con un reparto lleno de actores y humoristas que eran de lo más famoso en la época, desde Milton Berle, Sid Caesar, Jonathan Winters, Ethel Meman hasta Mickey Rooney, por citar sólo unos cuantos.

El argumento de la película es bastante sencillo. En los dos primeros minutos del metraje, somos testigos de un espectacular accidente en una carretera perdida en el lejano oeste americano. Pero no sólo el espectador es testigo, también lo son los protagonistas de la película, que detienen sus coches para intentar ayudar al hombre que se ha visto involucrado. Este, en los últimos estertores, les cuenta que hay un botín suculento que se encuentra escondido en un lugar…Evidentemente, nuestros protagonistas, en vez de aunar fuerzas, compiten por ser los primeros en encontrar el tesoro. Y eso es todo, lo demás carece de argumento y se imbuye de lleno en lo que sería la acción trepidante y las persecuciones más surrealistas, aderezadas de engaños y trampas. No hay realmente un hilo narrativo, sino que siguiendo los slapsticks más clásicos, la película es una sucesión de gags.

Se nota en todo caso, que el filme es puro Hollywood, en el sentido de que a pesar de que algunos críticos han aprovechado el filme para hablar sobre la condición humana (Y es cierto que la premisa principal puede dar pie a que se desarrolle en este sentido) en realidad la película es puro entretenimiento y humor, sin más pretensiones. No es casual, que el mayor referente del filme para provocar comicidad sea el slapstick (no en vano además aparece el propio Buster Keaton, uno de los padres del subgénero, en un pequeño cameo; también podemos citar las persecuciones de Mack Senett como un referente evidente de la película1) y no otro tipo de humor.

El problema principal del filme es que el metraje es desmesuradamente largo para la historia que nos quiere contar. Más de dos horas y media de película obligan a los guonistas a acabar abusando de ciertos tics que son totalmente repetitivos. Las persecuciones acaban agotando al espectador, y el humor bordea peligrosamente la imbecilidad. Ver por enésima vez un accidente o los tics exagerados e histriónicos de los actores puede resultar cansado.

Además, la película tiene diversas líneas argumentativas, y algunas funcionan más que otras. La trama de Spencer Tracy (en un papel cómico en el que no acaba de cuadrar) resulta bastante decepcionante, y no llega a causar ningún tipo de comicidad. Quizás porque el papel no está bien matizado, o porque el filme sale del slapstick durante sus intervenciones, pero no funciona en ningún momento. Otras sí resultan mucho más interesantes, como el gag del avión, las peripecias que sufren algunos grupos (como el inglés y su compañero) e incluso las secuencias finales, llegando todos juntos hacía el lugar donde está enterrado el tesoro.

En definitiva, El mundo está loco, loco, loco es una película que a pesar de que es un buen homenaje al cine mudo más cómico, no acaba de llegar a las más altas cimas que ese cine nos ofrecía. Es un entretenimiento estupendo, pero se queda lejos de las obras del propio Kramer, mucho más complejas. 

1BALIO, Tino, United Artist, Volume 2, 151-1978: The company that changed the film industry, Ed. University of Wisconsin, p.141, Wisconsin 2009

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