Friday the 13th II, III y IV.

Resultado de imagen de VIERNES 13 2 PARTE

Como ya nos demostró Wes Craven con Scream (Scream, vigila quien llama 1996) y su secuencia inicial, totalmente referencial, Friday the 13th (Viernes 13, 1980) es una película icónica dentro del cine de terror, y más en concreto dentro del subgénero slasher, del que forma una parte importasíma en la cimentación de sus pilares. Eso sí, poca gente sabe que en la primera película Jason, el mítico asesino, sólo aparecía en una escena final y lejos de la iconografía con la que hoy se le conoce. Es muy interesante, porque el propio personaje ha trascendido a lo que fueron sus películas, todas y cada una de ellas (incluidas la original, que no deja de ser un refrito del Halloween de Carpenter realizado dos años antes) son obra cinematográficamente menores, y sin embargo, todos, incluso los que no han visto todas y cada una de las secuelas, reconocen al mítico asesino, que forma parte de nuestra cultura popular. De la primera película, la única dirigida por el propio Sean S. Cunningham, sólo merece destacar un plano subjetivo que en apariencia pretendía mostrarnos como en Halloween la visión del asesino, pero que en realidad era una trampa con la que jugaba el director

En realidad, la tetralogía inicial de Viernes 13 es la misma película rodada una y otra vez. Una auténtica lástima que nos encontramos con un reboot constante, que no sólo reaprovecha muertes, sino que además hace transcurrir toda la acción en el mismo sitio una y otra vez (el mítico campamento de verano). Claro que los productores no iban a cambiar de ubicación, teniendo en cuenta que Viernes 13 y sus secuelas se encuentran dentro de la sagas más rentables de la historia. El boom absoluto de los slashers en los años ochenta es lo que tuvo: películas con un presupuesto irrisorio y que sin embargo competían genialmente en taquilla. Es por este motivo que una vez fijado el canon, las sagas arriesgaran poco y fueran tan tercas en ofrecer lo mismo una y otra vez. Si algo ha funcionado….¿Para qué tocarlo?. Así que hay penas hay diferencias palpables entre las diversas películas producidas por Cunningham (quien como bien es sabido, antes se dedicaba a producir alguna que otra cinta pornográfica) y eso que hasta el primer impass de Jason (hasta su “aparente” muerte” ) hay más de cuatro películas. De hecho, reto a cualquiera que vea las cuatro primeras cintas del tirón e intente diferenciar unas de otras. Las únicas pistas que puede tener son, efectivamente, los atuendos de Jason (que aparece en la segunda película con un trapo en la cabeza, y ya sí, en la tercera, con su ahora icónica máscara de Hockey, lo que sería un leimotiv en las posteriores)

Después de una segunda parte ciertamente aburrida, donde sólo se salvaba un inspirado prólogo (del que el propio Craven recogería en la ya citada Scream) nos encontramos con una tercera donde nuestro protagonista adopta lo que sería uno de sus signos más reconocibles, como es la máscara de Hockey. Poco más a destacar, exceptuando el desastroso uso del 3d. Hay que recordar que este invento del demonio dista mucho de ser algo actual, y se trata de una antigua moda del séptimo arte que cada x tiempo tiene la desagradecida costumbre de volver a dar la lata. Pues bien, en Viernes 13 III parte, nos encontramos con un insistente uso de este tipo de efectos que vistos hoy en día resultan un tanto cansinos, con tanta repetición de ataques y lanzamientos de objetos a cámara, que cantan bastante a la legua.

La cuarta parte de la película es seguramente la más interesante de todas ellas, y sin duda es porque es la que más se distancia de la tediosa repetición que ofrecían sus antecesoras. Esta vez no nos encontramos con una final girl al uso, como había sucedido en las anteriores películas, sino que esta vez el protagonista es el niño que interpreta Corey Feldman.

La película parece diferenciar claramente el mundo juvenil con el infantil. Es en el juvenil donde se cometen “pecados”, es decir, escenas sexuales explicitas (esta cuarta parte ofrece bastante más carnaza de lo habitual en este sentido). Algo habitual en el slasher es representar la sexualidad como algo negativo (todo el que fornica acaba pagando su disfrute en sangre) y no está de más apuntar que algunos críticos han visto aquí un reflejo de la propia política conservadora de los años ochenta norteamericanos. En las primeras cuatro películas de Viernes 13 la situación aparece prácticamente calcada. Primero, la pareja en cuestión tontea. Luego viene la escena de desnudo. En tercer lugar, después del postsexo nos encontramos con que Jason se “venga” de los relajados jovencuelos. Sin embargo, nuestro protagonista aún no pertenece a ese mundo adulto (a pesar de que sexualmente empieza ya a demostrar su actividad, no en vano intenta mirar a sus vecinos al más puro estilo la Ventana indiscreta)

Es el aspecto metareferencial el único que como decía, es capaz de salvar una tetralogía que por lo demás resulta insufrible. El niño que interpreta Corey Feldman es un apasionado del cine de terror, y en su casa se encuentran numerosas máscaras de diversos mitos de la serie B. Este aspecto metareferencial, de personajes que saben como actuar dentro del propio filme y reconociendo sus pautas, sería tomado por el propio Craven años más tarde en numerosas de sus películas. Ciertamente, Viernes 13 debió de haber muerto con la cuarta entrega.

Advertisements
This entry was posted in Ciclo Directores, Cine and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s