Black Dynamite (2009)

Resultado de imagen de black dynamite

En el año 2015 se estrenaba por Internet un proyecto que si bien para el común de los mortales le podía sonar a chino, para los adictos al cine más ochentero, friki y punkie les colmó enormemente. Kung Fury (Kung Fury, 2015) se trataba de una autoparodia continua que hacía gala de su posmodernidad como elemento principal. La película nos escupía a la cara un relato en el que el mensaje era meridiano y secundario. Qué la película carecía de cualquiera interés narrativo era evidente. Sin embargo, la propia Kung Fury no era ni mucho menos una pionera en mezclar géneros y parodiarlos para el público que ya conoce estos códigos (cabe decir, que no demasiado sofisticados). En el 2009 ya había aparecido una película independiente (muy independiente, teniendo en cuenta el escaso presupuesto con el que se filmó), Black Dynamite (Black Dynamite, 2009) que utilizaba el mismo tono que Kung Fury, pero esta vez parodiando el subgénero de blaxploitation.

Efectivamente, Black Dynamite es una parodia con patas de lo que fue aquel subgénero que tenía a los protagonistas afroamericanos como personajes principales y que estaba precisamente dedicado a aquellas audiencias. Shaft (Las noches rojas del Harlem, 1971) y otras películas son las que hace continua alusión el filme. El filme de Scott Sanders (por cierto, ¿Se imaginan que habría pasado si el director de la película no hubiera sido afroamericano?) recopila escena por escena (de hecho, uno de los mayores problemas es que la película está demasiado fragmentada, porque el hilo es en realidad una sucesión de gags) todos los códigos y citas del subgénero.

El guión tiene numerosos problemas. Normal por otra parte, si tenemos en cuenta que se preparó en unas tres semanas. ¿El resultado? Un producto de fanservice que recopila los momentos más célebres del subgénero, pero que es incapaz de insuflarles una vida propia. Como enciclopedia la película funciona, pero como obra autónoma es incapaz de crear camino. Tenemos a las referencias sexuales, tan explícitas ( o más) como eran aquellas obras de los setenta, tenemos a nuestro protagonista, una caricatura del héroe de color, tenemos a Vietnam e incluso a Nixon, tenemos persecuciones e incluso citas al cine de acción oriental…Todo en una sóla cinta.

El problema principal es que Black Dynamite se cree más lista de lo que en realidad es. El romper con un eje narrativo normal, en definitiva, que el gag se imponga a la historia, condiciona totalmente la película. De igual manera sucedía con películas como Airplane! (Aterriza como puedas, 1980) o Top Secret! (Top Secret!, 1984), sólo que entonces había una diferencia crucial, y es que esas películas funcionaban porque tenían buenos gags, que hacían reír. En Black Dynamite se reconoce la ironía y el juego metacinematográfico, pero no acaba de funcionar como comedia. En cada secuencia el espectador va asimilando los diferentes referentes que el guión va colocando, pero no acaban de encajar, ni consiguen hacer sonreír al espectador más que en momentos contados. Porque una cosa es la carcajada y otra la mueca de sonrisa ante el reconocimiento de algo que ya tenemos interiorizado. Además, a la película se la nota artificial y forzada, en busca del meme fácil (el fast food del internet, y lo consiguió no en vano el lema de Black Dynamite que se repite aparece en ocasiones en algunos rincones de la red) sin más complejidades detrás. Una auténtica lástima.

Michael Jal White interpreta al actor principal, quien desde luego acapara el absoluto protagonismo de la función. No en vano, el filme es directamente una oda al arquetipo “Shaft”. Un James Bond a lo afro, que es capaz de conseguir absolutamente todo lo que se propone.

Donde si acierta el filme es en los aspectos técnicos. La fotografía de la película está rodada pensada exclusivamente para recrear el mismo ambiente de las películas de bajo presupuesto de los años setenta, y ahí está la cámara Super 16 Kodak con la que se ideó todo. El pego se nota, y ahí si es donde podemos decir que la película consigue el efecto de inmersión que deseaba el cineasta, pero se queda en global como una pieza manca.

Advertisements
This entry was posted in Análisis Fílmico, Uncategorized and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s