La balada del soldado (1959)

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Баллада о солдате (La balada del soldado,1959) dirigida por Grigori Chukhrai, se trata de una de las películas más icónicas de la Segunda Guerra Mundial del bando soviético, por la nueva perspectiva que ofreció, desde una posición que abandonaba el heroísmo de la época stalinista, para adentrarse en una visión mucho más intimista. De hecho, aunque se engloba a la obra dentro del género bélico, chirría bastante dicha clasificación, en cuanto todas las historias que nos cuenta la película rehuyen absolutamente de la narración de hechos bélicos, a excepción de unos pocos minutos iniciales. El deshielo se había iniciado hacia cuatro años antes, con la muerte de Stalin y una apertura que bajaba la presión impuesta años antes quedaba patente en todas las artes, incluida el cine.

La película se divide claramente en tres actos más un intenso prólogo. Ya podemos diferenciar al filme de otras películas con una narrativa más tradicional en lo que a contar historias bélicas se refiere. Lo importante en el filme no es el inicio y el final (de hecho, en el magnífico prólogo en el que vemos a la madre del soldado anunciar el no regreso de su hijo en la Guerra, ya se nos cuenta lo que es el desenlace del mismo) sino las tres historias que hay en el camino, y el sentido que cada uno de estos fragmentos ejerce sobre la historia principal.

Por una parte, tenemos la introducción. Se nos presenta la historia de nuestro personaje principal, un soldado soviético de la Segunda Guerra Mundial, que como nos cuenta su madre, falleció durante el conflicto. Después de esto, vemos a nuestro soldado en la que será la única escena de acción que contiene la película y que es a todas luces atípica dentro de lo que es el género bélico. Nuestro protagonista se enfrenta a dos tanques en lo que parece una secuencia sacada de una película cómica (con un plano grúa prácticamente imposible), y donde evidentemente al cineasta le interesa imprimir un tono de surrealismo y de parodia, que seguramente no habría sido posible realizar años antes durante el mandato de Stalin. Después de la hazaña bélica, a nuestro protagonista se le conceden días de permiso para que vaya a ver a su madre, y el eje narrativo de la película consistirá en el viaje que emprende nuestro protagonista hacia su pueblo.

El filme utiliza este recurso narrativo para contar las tres historias (que le sucederán al protagonista durante el viaje). La primera de ellas es la del soldado mutilado, al que parece que la suerte le ha abandonado y que en un primer momento renuncia a encontrar a su mujer de nuevo porque tiene miedo al rechazo. La Balada del soldado es una película que rehuye de las grandes historias y hazañas para centrarse en las historias bélicas más cotidianas. El tacto y la sensibilidad con la que se cuentan las historias es sin duda una de las huellas positivas que diferencian al filme de otras películas bélicas y somos testigos en este primer encontronazo. No es de extrañar que la segunda historia que se nos cuente sea precisamente una anécdota tan anti-heroica como real y cotidiana. En esta segunda historia se nos cuenta lo que sucede en las trincheras cuando el hombre parte a la guerra, y se trata de una historia de infidelidad de la que nuestro protagonista es testigo directo (dirigiéndose a dar saludos de un soldado del frente, se encuentra con que la mujer de este esta con otro, en una sutil secuencia en la que sólo oímos la voz del amante). Otro enfoque poco habitual en este tipo de filmes.

Y la tercera, tiene que ver con nuestro propio soldado, y la relación de afecto que se establece entre él y una polizona que se cuela junto a él en el tren militar, y de la que rápidamente nuestro protagonista queda prendado. Sin duda la historia más intensa de las tres, y que también está ligada con la segunda, en tanto en cuando la polizona en realidad ya tiene a un hombre que le espera. Nuestro protagonista se debate también internamente entre sus instintos más primarios y el deber (él mismo se muere de dolor al ver la infidelidad de la segunda historia, y no quiere en realidad convertirse en lo mismo que ha presenciado). Finalmente, la película opta por un desenlace que más que trágico, podríamos definir como totalmente natural. Seguramente en una película mediocre ambos serían felices y vivirían juntos hasta el final de sus días, pero aquí se busca el realismo antes que la epicidad.

Por comentar, uno de los planos más impresionantes que podemos observar durante el metraje es preparado por el cineasta a fuego lento. Se trata de la escena del tullido, del que no se da nunca la información básica (ha perdido una pierna en la guerra). Se nos presenta su drama, y es evidente que se trata de un tullido de guerra, aunque inteligentemente nunca se nos enseña sus heridas. La rabia y la frustración que nos presenta el personaje es capaz de llegar también al espectador y finalmente, es en un plano poético en el que la cámara capta la invalidez del protagonista, donde se nos muestra la unión final de la pareja, mientras les vemos avanzar, a duras penas, pero juntos finalmente.

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