Soplo Salvaje (1953)

descarga (75)

Parece que empieza como un western, pero rápidamente Blowing Wild (Soplo Salvaje, 1953) se desmarca del género. La película se ubica en el mismo año en que se produce, y nos muestra una historia con algunos matices interesantes, como es el caso de utilizar un marco contemporáneo, en una película que a pesar de todo, sí tiene regustos del género western. La película la dirige Hugo Fregonese, un director argentino que llegó a dirigir alguna película de segunda (es el caso que nos atañe) en Hollywood pero que acabaría su carrera olvidado, incluso dirigiendo subproductos en tierras españolas.

La película cuenta con un reparto de lujo, totalmente excepcional. Gary Cooper, Barbara Stanwyck, Anthony Quinn…Actores en estado de gracia, que elevan la categoría del filme muy por encima de lo que es su guión y puesta en escena. Cooper es el protagonista principal. Como decía, el filme reaprovecha muchos elementos del Western, y eso resulta muy palpable precisamente en el personaje que interpreta Cooper. Y es que no dista mucho la concepción de este personaje de la que podemos encontrar en el Sheriff Clásico del Western. Hombre lleno de valor y unos principios morales muy fuertes, se encuentra en una desoladora posición económica, después de haber fracasado en su último intento de construir un pozo petrolífero en México. La película nos lo presenta deambulando en la primera parte del filme, hasta que se encuentra con un antiguo amigo, que interpreta Anthony Quinn.

images

Hugo Fregonese realiza una película que muestra una estética muy poco oficialista. La miseria parece muy explícita en numerosos momentos del filme. Desde el propio personaje protagonista, que estéticamente ya muestra un sentido poco convencional (sucio y mal cuidado) hasta el ambiente donde transcurre la película (bien es cierto que al no mostrar tierras americanas el filme puede explayarse más en la descripción de la pobreza) o incluso elementos como el grupo de Bandoleros, que tienen un poder por encima de la ley que tienen aterrorizados a toda la sociedad.

En la segunda parte de la película, Cooper accede a trabajar con su antiguo compañero, el personaje que interpreta Quinn. Sin embargo, los bandoleros seguirán haciendo su acto de aparición. Aunque ciertamente, lo más llamativo así como lo mejor desarrollado en el filme lo encontramos en el cuarteto amoroso (porque no sería justo decir triangulo amoroso) que se establece entre los diversos personajes que participan en el desarrollo del filme. Entre Gary Cooper y Barbara Stanwyck se desata una turbulenta relación que viene de mucho antes y que recupera viejos tiempos entre los dos. Anthony Quinn a su vez ve frustradamente como el amor entre él y su pareja (Stanwyck) se está desvaneciendo. A pesar de la voluntad con la que se presta el personaje de Quinn, no consigue enderezar la situación. Pero esto no queda aquí, porque también aparece en escena el personaje que interpreta Ruth Roman, y que parece compenetrarse con Gary Cooper, con quien se verá en numerosas ocasiones. Sin duda, una de las mejores bazas de Soplo Salvaje la encontramos precisamente en las diferentes relaciones que disecciona la película. Seguramente porque este juego de caracteres no es demasiado habituales en una película convencional de los años cincuenta.

Cada uno de los actores muestra sus dotes y sabe camuflar sus registros. Quinn sabe enseñar un perfil de hombre salvaje y brutal, aunque bondadoso en el fondo. Cooper es el actor perfecto que a pesar de mostrar una capa aparente de resignación, sigue creyendo en el honor y la palabra. No es menos digno el papel de las intérpretes femeninas. Marina Conway es una mujer que casi podríamos decir que borda el papel de Femme fatale, o un registro ciertamente parecido. Mientras que Ruth Roman seguramente realiza seguramente la mejor actuación de la película, mostrando una frialdad y atracción a pares iguales.

Sin embargo, no son todo virtudes en Soplo Salvaje. El guión por ejemplo, acaba naufragando en algunos lugares comunes, y especialmente en un final que resulta demasiado precipitado. La relación con los bandoleros y la extorsión que anuncian sobre nuestros protagonistas se acaban resolviendo de una manera muy simple y el clímax no es un broche demasiado complejo. Fregonese cierra el filme con muchas prisas.

La Banda sonora, que compone Dimitri Tiomkin tiene un tema principal realmente bueno, que aúna la música tradicional del western (de la que Tiomkin fue uno de sus pilares más sólidos) con un tema coral ciertamente adictivo. Una lástima que para el resto de la banda sonora Tiomkin no logrará el mismo nivel de inspiración.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s