Ciclo Kubrick: ¿Teléfono rojo? Volamos hacía Moscú

peter sellerPeter Sellers en el papel de Científico nazi al servicio Americano. En la película interpreta cuatro papeles distintos.

Seguramente la obra más irónica sarcástica y cruel de Stanley Kubrick. Un tema tan candente y delicado, como lo era la guerra fría. En un primer momento pensó en crear una película con un tono mucho más serio pero finalmente vio que la sátira era la mejor manera para demostrar el absurdo del conflicto.

La obra es una adaptación de la novela de Peter George, “Red Alert”. George había sido un expiloto de las fuerzas británicas, al que la paranoia sobre la guerra fría le estaba volviendo cada vez más esquivo. Aún así Kubrick vio en Terry Southern la mejor posibilidad para que realizara el guión. Southern había demostrado su capacidad irónica en una novela de carácter surrealista como lo era “The Magic Christian”.

Curiosamente había sido Sellers el que había puesto en unión al director y guionista. El cómico recibió un ejemplar del libro de Southern y decidió regalarle uno a Kubrick, a sabiendas de que el humor del libro iba muy a tono con el del director. Kubrick insistió en el fichaje de Peter Sellers. La productora, Columbia, había aceptado la idea pero con la condición de que Sellers interpretará más de un personaje. Puede parecer una tontería de primeras, pero era una manera de acentuar la comicidad de la película, además no era el único precedente, ya en la magnífica “Ocho Sentencias de Muerte” Alec Guiness había interpretado más de un papel. De hecho, Kubrick le pidió a Sellers que se fijará en esta película para que viera un modelo a seguir.

Aparte de la contratación de importantes actores como Pickens, y Hayden (este último ya había colaborado con Kubrick en “Atraco Perfecto”) uno de los protagonistas más importantes se trató de Ken Adam, el creador de los diversos decorados para la película (recordemos que los interiores  tienen un papel muy relevante en la película). Quizá el más destacado de todos se trata de la sala donde se desarrolla el conflicto principal, la sala de operaciones del gobierno norteamericano. Para este modelo Adam se fijó en películas como “Dr.no”, y demás obras de la saga de espías de James Bond. Estaba claro que se quería tirar hacia esa idea estética de película de espionaje. La sala demuestra un ambiente claustrofóbico de primer nivel, con una luz principal central que iluminé la escena y la mesa.

terojo-f3 Imagen de la sala, la decoración vino de la mano creadora de Ken Adam.

El argumento es desolador y cruel. Aún así los efectos cómicos siguen funcionando hoy en día. Lo más destacable es el contraste entre personajes e historia. Los personajes son excéntricos y demuestran  su vis cómica mediante sus inesperadas reacciones y absurdos diálogos, mientras que la situación que les acompaña resulta totalmente verídica. Repasemos los protagonistas de la película, Un piloto tejano vestido totalmente como Cowboy que llevará su misión hasta las últimas consecuencias aunque le cuesten la muerte, también tenemos a un presidente inútil que no es capaz de afrontar la situación, el científico alemán del presidente (con ramalazos nazis incluidos) a un militar anticomunista y un embajador ruso al que la situación le resulta un tanto indiferente.

Para potenciar la ironía y el sarcasmo Kubrirck se sirve de pequeñas anécdotas que se alían con la absurdez de ciertos momentos. El mismo título de la película es un claro ejemplo de esto (no el título en español, sino el original). Vemos el cartel en la posición militar donde se inicia la fin del mundo mientras vemos las letras grandes que anuncian “PEACE IS OUR PROFESION”, ironía en su máximo esplendor. El nombre de las bombas recuerda a las lanzadas en Hiroshima i Nagasaki. Mención especial a la canción que se utiliza de tono cada vez que Kubrick nos enseña las escenas en el avión, una canción patriótica norteamericana, “when Johny comes marching home”, que habla del regreso del soldado a casa, hecho que se contrasta con la ironía de que esos hombres sabe del destino fatal que les aguarda.  O esa canción final, de Vera Lynn (nos volveremos a ver…bajo un cielo azul) mientras estalla la guerra nuclear que pone fin a la existencia humana.

Además las similitudes con los personajes reales de la época parecen evidentes. Henry Kissinger parece ridiculizado en el personaje del científico Alemán interpretado por Sellers.

Kubrick eliminó una secuencia final, en la que se planeaba una lucha final de tartas, se llegó a grabar pero Kubrick la descartó porque sabía que habría sido pasarse de la ralla y habría acabado con la sensación final de realidad que quiere imprimir en último momento, para que se nos congele el corazón una vez nos hemos reído ante una situación tan dramática.

A destacar las escenas del asalto en el campamento militar, en las que el director se enfunda la cámara en mano para dotar de mayor veracidad a la obra y acercarse en ciertos momentos al tono documentalista.

Parece que Kubrick acertó por el tono irónico de la película, pues pese a que la fortuna crítica de la película fue dispar (por otra parte, como pasó siempre con todas las películas del maestro) fue más dura con otra película que pretendía ser mucho más elevada, como fue “Punto Límite” del siempre interesante Sidney Lumet.

10/10

Kyrios

doctor-strangelove-650-80strangelove-bomb-dropLa película ha influido en la cultura popular, como podemos ver en esta referencia clara de los Simpsons.

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