Город Зеро (Ciudad zero,1988)

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Город зеро (Ciudad Zero, 1988) es una película dirigida por el cineasta Karen Shakhnazarov y realizada en las vísperas de la caída de la Unión Soviética. La película, que cuenta con un argumento delirante y que se liga de lleno con el surrealismo, es también una pieza de un valor incalculable, no sólo por la originalidad de su planteamiento, sino también por las más que obvias referencias socio-políticas que incluyen y que sirven de testimonio histórico.

Ciudad zero está llena de metáforas de las que se sirve el cineasta para explicar la caída de la URSS. Evidentemente, hemos de situar al contexto del filme en su época histórica, porque sino seremos incapaces de entender lo que estamos viendo. Gorbachov ya se encontraba en el poder, y la mayoría de películas de aquella época aprovecharon la teórica libertad que se les había permitido para realizar películas que antes habrían resultado imposibles. El guion del filme toma buena nota de ello.

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La película nos presenta un argumento que irá en crescendo en cuanto a sus dosis surrealistas. Un hombre de negocios, interpretado por Leonid Filatov y llamado Aleksei Varakin llega a una ciudad con el objetivo de revisar unos diseños sobre aires acondicionados y donde en un primer momento todo parece normal, hasta que empiezan a suceder cosas realmente extrañas. La primera de ellas, añade más bien un toque cómico antes que dramático (una secretaria desnuda que actúa con naturalidad). Y es que efectivamente, en la primera mitad del metraje, podemos decir que la película, salvando las distancias, tiene más en común con Amanece que no es poco (Amanece, que no es poco, 1988; realizadas ambas en el mismo año ), que con otras películas surrealistas. Pero a medida que transcurre el filme, el tono paródico se vuelve cada vez más hiriente, una arma en manos del cineasta para atacar los entresijos corruptos del sistema de aquellos años.

El filme tiene también una creatividad interesante, que se explaya en cantidad de numerosos detalles ingeniosos, originales y capaces de combinar el sarcasmo con el humor más negro. La reacción del espectador es doble, por una parte se consigue la risa en él, pero también existe un segundo nivel de reflexión mucho más profunda, que es la que diferencia al filme de otras películas puramente surrealistas, donde no hay una intención ideológica más consciente.

Metáforas más que interesantes y que son abundantes. Una de las más célebres la encontramos en la visita que realiza nuestro personaje al museo provincial, donde se le explican cantidad de historias sobre la ciudad, a pesar de que todas ellas son falsas. La parábola es evidente, el filme ridiculiza la exagerada propaganda, que no tiene reparos en mentir de cualquier forma con tal de engrandecer el nombre de la ciudad (y por ende, del país). Aunque parezca una locura, lo cierto es que esta exhibición del museo local tiene bastantes similitudes con las que continúan existiendo hoy en día en Rusia, y que cualquiera que haya visitado una ciudad provincial de dicho país sabrá reconocer. También aparece como elemento iconográfico de importancia la música Rock, que como bien es sabido provocó más que problemas en el Stablishment, quien recelaba de este tipo de música por ir en teoría en contra del sistema.

 

El final del filme nos presenta la decadencia y la corrupción de la URSS, con un árbol podrido al que nadie ha prestado atención durante todos estos años. Una clara referencia al propio sistema soviético. Demoledor resulta el hecho de que cuando cae una rama, toda la élite de la ciudad, que se encuentra congregada delante del árbol, corren poseídos a llevarse un pedazo. Un pedazo del pastel, que suponía la propia URSS en aquellos momentos, y que serían los nuevos ricos en un futuro. De igual manera simbólica resulta el final, cuando nuestro protagonista consigue escapar de la locura final en una barca. Pero…¿A dónde irá? El mismo rumbo desconocido que toma nuestro personajes es equiparable con el destino de la Rusia de finales de los años noventa, un país con un futuro a todas luces incierto.

Lo cierto, es que si comparamos el cine de Eisenstein con Ciudad Zero, nos daremos cuenta de lo que resultó el principio y el fin de la Unión Soviética, comparar ambas puede resultar un ejercicio más que estimulante, en cuanto ofrecen dos caras de la historia de un país y un modo de vida.

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2 Responses to Город Зеро (Ciudad zero,1988)

  1. Brilliant movie… Did you see “The Parade of the Planets”? They feel somehow connected (although I don’t like it that much, but it’s considered an important document that captured the epoch).

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