Unheimliche Geschichten (1919)

10

Unheimliche Geschichten (Historias tenebrosas, 1919) está considerada como una de las precursoras del cine de terror contemporáneo, más allá de los cortometrajes como los de George Mèlies que si asustaban a los espectadores era por la expectación que creaba el primerizo medio cinematográfico o los fantásticos argumentos en los que se inspiraba el francés. Aunque tampoco sería justo olvidar seriales como Phantomas (Phantomas, 1914) también francés, que se ambientaban otra vez con el elemento fantástico. O incluso como obra también alemana, podemos citar  Der Student Von Prag (El Estudiante de Praga, 1913), que se inspiraba en la literatura de Edgar Allan Poe y que seguramente es la más importante como precursora inmediata del expresionismo alemán.  Lo que sí es cierto es que Historias Tenebrosas abre la veda de lo que sería la explosión del expresionismo alemán durante la república de Weimar en Alemania, con películas tan icónicas como Das Kabinett des Dr. Caligari (El Gabinete del Dr. Caligari, 1920, estrenada prácticamente en el mismo momento).La obra contó con un reparto de excepción, con actores de la talla de Conradt Veidt o Reinhold Schünzel. La película fue restaurada en el año 2002 siendo ampliada a una versión más larga de la que se conservaba hasta el momento (gracias a una copia que se hallaba en Francia) por la cadena ARTE, quien además introdujo una banda sonora compuesta por Michael Reissler, que va en perfecta sintonía con el tono oscuro y decadente que exige la película.

Evidentemente, la película que dirige Richard Oswald no puede compararse con la mítica película de El Gabinete del Dr.Caligari. Le falta una historia más potente (el estar tan fragmentada de pequeños cuentos le pasa una gran factura), una puesta escena que la respalde y un plus artístico que en esta ocasión no nos encontramos (recordemos que en el Gabinete del Dr. Caligari había numerosos pintores y decoradores salidos del mundo artístico que aportaron conjuntamente su experiencia), pero aún así Historias Tenebrosas es una película digna de mencionar si hacemos repaso a una de las épocas más brillantes de la historia del cine alemán (que contrasta sobre manera con las penurias que había de soportar por aquel entonces el pueblo germano).

La película, al igual que otras obras expresionistas como Das Wachsfigurenkabinett (El gabinete de las figuras de cera, 1924) de Paul Leni, no sigue un hilo narrativo único, sino que nos cuenta diversas historias (para ser exactos, cinco, muchas de las cuales están basadas en grandes literatos como Poe o Stevenson). Y al igual que la película de Leni, la obra de Oswald une también estos fragmentos mediante el recurso de introducir unos personajes tenebrosos que son los que introducirán las historias (y que en realidad sólo tendrán esta función secundaria).

En total, como decía, podemos contar cinco historias tenebrosas. La primera de ellas es La Aparición, seguramente una de las más conseguidas. En esta nos encontramos con una de las primeras apariciones del desdoblamiento psicológico en el mundo del terror, que tanto eco tendría en la historia del cine posterior (sólo hay que recordar Psicosis de Hitchcock). Además nos ofrece una interpretación excepcional de Conradt Veidt como perturbado mental. La segunda es quizá más rutinaria, pero en la tercera la película consigue remontar el vuelo, con la clásica adaptación del Gato Negro de Poe (aunque muy sui generis). La cuarta historia está basada en un relato de Stevenson, y es uno de los fragmentos más histriónicos, aunque no del todo efectivo. La Quinta opta por el ambiente histórico y es seguramente la más floja de todas (curiosamente está escrita por el mismo director).

220px-Unheimliche_Geschichten_1919

En definitiva, a las cinco historias les falta algo de garra. También es cierto que era una fecha relativamente temprana para el cine, y entre eso y la carrera del propio Oswald como director de teatro, se nota que la película adolece de una puesta en escena convincente, puesto que la película arriesga más bien poco en este aspecto, convirtiéndose en una película demasiado estática y sin demasiados planos memorables. Las interpretaciones y la atmósfera si consiguen salvar a la película, por una parte con actores como Veidt, quien está excelente como de costumbre, y por otra parte en la película se huele ese ambiente expresionista que no dejaba de ser un reflejo de la partida sociedad alemana, que ya se estaba relamiendo de sus heridas por los desastres de la primera guerra mundial. La fotografía de algunos fragmentos denota las intenciones plásticas que ya eran perseguidas coetáneamente por otros cineastas y que buscan esa sensibilidad maldita. Por otra parte, temáticamente es innegable que la película toca numerosos temas expresionistas, empezando por esa introducción ya comentada que volvería a surgir en otras obras o detalles tan macabros como los que continuamente nos encontramos (desde las alucinaciones de la primera historia hasta la conspiración en el cuarto fragmento). Incluso el maquillaje excesivo (unido a las interpretaciones) o alguna sobreimpresión (en el segundo fragmento) apuntan las características tan típicas que en poco tiempo se harían indispensables en el cine alemán del momento.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine, Uncategorized and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s